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Viernes, 6 de mayo de 2011

VISTO Y LEIDO

EL VECTOR CUERPO

 Por Veronica Gago

Eduardo Viveiros de Castro
Metafísicas caníbales. Líneas de antropología postestructural

Katz, 2011.

El ejercicio es el siguiente: hablar de un libro que nunca existió más que como plan, más que como libro deseado y, mientras, se va escribiendo otro, aquel que efectivamente va a llegar a su fin. Así presenta su autor, el antropólogo brasileño Viveiros de Castro, a Metafísicas caníbales, inseparable de su doble visible/invisible, titulado El AntiNarciso. Ese otro título del libro deseado duplica, a su vez, un título famoso: El AntiEdipo de los franceses Gilles Deleuze y Félix Guattari. El AntiNarciso se propone ser a la antropología lo que El AntiEdipo fue al psicoanálisis: un sismo de sus cimientos, una provocación de sus postulados, un combate a esas figuras mitológicas que sirvieron para fundar disciplinas y relatos de origen.

Viveiros de Castro tiene una tesis potentísima: las filosofías contemporáneas de la diferencia pueden ser asumidas como “versiones” de las prácticas de conocimiento indígenas (amazónicos). Esto significa que podemos trazar una continuidad estricta entre tales teorías antropológicas y filosóficas y la praxis intelectual de los indígenas. Derrumbe inmediato de un lugar común: que éstos son objeto de estudio de aquellos que portan la palabra y la teoría. Más bien lo contrario: las variaciones e innovaciones que se producen en la teoría se deben a la imaginación –“la capacidad imaginativa”– de los pueblos o colectivos estudiados, y no al progreso interno de la disciplina. El tiro certero es contra el narcisismo de la antropología cada vez que cree estar nombrando de cero algo que los colectivos que se propone estudiar ya han pensado. Cuando la antropología se coloca, en cambio, en continuidad (o inmanencia) con esos colectivos emprende su tarea máxima: la descolonización del pensamiento. Más que explicar el mundo de los “otros”, el pensamiento intenta asumir el contacto con los otros diferentes como parte de una experiencia que implica, sobre todo, una “puesta en variación” de la propia imaginación.

¿Pero qué es esa diferencia? La diferencia está dada por los cuerpos, dice Viveiros de Castro. Este es, según explica, el corazón del perspectivismo indígena: el punto de vista está en el cuerpo. Toda diferencia o disyunción parte del cuerpo y cada cuerpo (sea individual o colectivo) es una singularidad. La singularización del cuerpo está dada por las fuerzas y debilidades, por cómo se vive y se come, por la forma de moverse, de comunicarse, etc. Contra el espiritualismo abstracto, el cuerpo es un conjunto de maneras de ser. Esto da lugar a un multinaturalismo (también indígena) que, más que muchas naturalezas, significa “la variación como naturaleza”. Una diferencia generalizada como naturaleza (“existir es diferir”) invierte la tolerante y occidental fórmula del multiculturalismo, que bajo la idea de “una” naturaleza admite y administra culturas diversas (en una versión edulcorada de las diferencias como si se trataran de modismos exotizantes).

En un libro escrito con sutileza y densidad, que nunca abandona cierto tono conversacional, Viveiros de Castro propone finalmente desplegar una filosofía caníbal de la política (que es la filosofía política indígena del canibalismo). La idea es que la vida social amazónica se basa en la antropofagia (concepto luego retomado por el famoso manifiesto del Oswald de Andrade) del otro. Devorarse al enemigo es incorporar sus atributos, capturar “nombres y almas, personas y trofeos, palabras y memorias” que hacen de la alteridad, del enemigo, un punto de vista sobre Sí. Este canibalismo es inseparable de otra clave de esa filosofía política: la “alianza” (que incluye formas como el robo, el regalo, el contagio, el gasto y el devenir). La alianza como puesta en práctica de las afinidades es la contracara del parentesco. O dicho de otra manera, la alianza entre afines es una teoría elemental del antiparentesco o una forma de pensar la familia de otro modo.

Sería un error creer que el valor de textos como éstos obedece a un tipo de nostalgia por el pasado o que prolongan la ideología modernista del buen salvaje. Al contrario: su propuesta de considerar la otredad que los cuerpos constituyen como mundos alternativos abre una grieta, un mundo posible, para nuestra propia imaginación colectiva de lo actual.Pagina/12.com.ar

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La gente

La gente

Fotos del muro
LA GENTE ME GUSTA…

Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no ...hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace. La gente que cultiva sus sueños hasta que esos sueños se apoderan de su propia realidad

Me gusta la gente con capacidad para asumir las consecuencias de sus acciones, la gente que arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien se permite, huir de los consejos sensatos dejando las soluciones en manos de nuestro padre Dios

Me gusta la gente que es justa con su gente y consigo misma, la gente que agradece el nuevo día, las cosas buenas que existen en su vida, que vive cada hora con buen ánimo dando lo mejor de si, agradecido de estar vivo, de poder regalar sonrisas, de ofrecer sus manos y ayudar generosamente sin esperar nada a cambio

Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente, pero sin lastimarme ni herirme. La gente que tiene tacto. Me gusta la gente que posee sentido de la justicia. A éstos los llamo mis amigos

Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría y la predica. La gente que mediante bromas nos enseña a concebir la vida con humor. La gente que nunca deja de ser aniñada. Me gusta la gente que con su energía contagia

Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos razonables a las decisiones de cualquiera. Me gusta la gente fiel y persistente, que no desfallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata

Me gusta la gente de criterio, la que no se avergüenza en reconocer que se equivocó o que no sabe algo. La gente que, al aceptar sus errores, se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos. La gente que lucha contra adversidades. Me gusta la gente que busca soluciones

Me gusta la gente que piensa y medita internamente. La gente que valora a sus semejantes no por un estereotipo social ni como lucen. La gente que no juzga ni deja que otros juzguen. Me gusta la gente que tiene personalidad

Me gusta la gente capaz de entender que el mayor error del ser humano es intentar sacarse de la cabeza aquello que no sale del corazón

La sensibilidad, el coraje, la solidaridad, la bondad, el respeto, la tranquilidad, los valores, la alegria, la humildad, la Fé, la felicidad, el tacto, la confianza, la esperanza, el agradecimiento, la sabiduria, los sueños, la humildad, el arrepentimiento, y el amor para los demás y propio son cosas fundamentales para llamarse GENTE

Con gente como ésa, me comprometo para lo que sea por el resto de mi vida, ya que por tenerlos junto a mi me doy por bien retribuido. GRACIAS POR SER DE ESA GENTE
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El cambio

El difícil paso de los adolescentes desde el colegio a la universidad

Sábado 30 de Abril de 2011 11:59:53 | Desafíos para los chicos al concluir el secundario. Los consejos de la psicóloga Magdalena Koralsky, especializada en Orientación Vocacional.

MARIA MAGDALENA KORALSKY. | Ampliar imagen

Terminar el secundario e ingresar a la universidad implica una serie de cambios para los cuales muchos chicos no están preparados. María Magdalena Koralsky, psicóloga especializada en Orientación Vocacional brinda algunos consejos a tener en cuenta.

- ¿Cuáles son los aspectos más importantes en el  paso a la universidad?

- El pasaje del secundario a la universidad puede considerarse desde tres dimensiones: el tiempo de "extrañamiento", en el cual el alumno entra al universo institucional desconocido; el tiempo de "aprendizaje", en el cual el alumno se adapta progresivamente a las nuevas reglas institucionales; y el tiempo de “afiliación” en el que el estudiante adquiere el dominio de esas reglas. Estas reglas suponen aprender un nuevo manejo del tiempo, de la autonomía, y de nuevas condiciones que estimulan al estudiante a fabricar sus propias prácticas. La superación progresiva de estas dimensiones depende del alumno, de su patrimonio cultural, de la capacidad de adaptación y de las relaciones que el sujeto mantiene con el conocimiento.

- ¿Los chicos saben a qué se enfrentan?

- Se lo imaginan, pero no tienen un contacto previo a lo que es el mundo o la vida universitaria. Por eso, se encuentran en un espacio distinto, con horarios diversos, sin las guías que tenían en el colegio secundario.

- ¿Cuáles son los problemas habituales?

- Entre los problemas a los que deben enfrentarse están los miedos. Por ejemplo, miedo al fracaso, al nuevo ritmo, a los nuevos compañeros y al cambio de ambiente. Otro de los problemas se presenta por la poca organización en los horarios. Les cuesta organizarse entre lo que es el cursado, las horas de estudio y las horas de ocio o recreación.

Otra problemática es el cambio de contexto, pasar de un ambiente conocido, acogedor, como es la secundaria, a un contexto desconocido y poco protector. Otra dificultad a enfrentar es el cambio de rol, dejar de ser adolescentes para ser jóvenes responsables y autónomos. Otro problema deviene de las técnicas de estudio. Generalmente, no saben estudiar, tienen muy poca capacidad de síntesis, presentan fallas en la compresión de textos y en el uso del lenguaje escrito y oral. A estos inconvenientes se suma el cambio en el funcionamiento institucional en cuanto a las reglas y normas, y los problemas que derivan de la socialización. Tienen que empezar a socializar con personas de diferente clase social, nivel socioeconómico y cultural, etc.

- ¿Qué consejos les daría a los chicos para que el pasaje del secundario a la universidad no sea tan drástico?


- Revisar la motivación personal de querer ser un profesional universitario, saber por qué y para qué se quiere estudiar una carrera.
- Planificar y organizar los tiempos de cursado y el tiempo destinado al estudio.

- Estudiar con alguien, Más allá de que el alumno puede estudiar solo, se recomienda que para hacer una revisión final de los contenidos pueda intercambiar con otros.

- Generar hábitos de estudio basados en la asimilación y comprensión de contenidos. Hay muchos chicos que estudian de memoria. Entonces, cuando el docente les pregunta o les pide que hagan relación de contenidos, no saben cómo afrontar la situación y terminan por desaprobar y frustrarse.

- Estimular la comprensión de textos y el uso de la lengua oral y escrita. Muchos chicos no saben leer y escribir correctamente. 

La Escuela

Agustina Lanusse
Para LA NACION

"Internet lo hace mejor", dice Francesco Tonucci

"La misión de la escuela ya no es enseñar cosas. Eso lo hace mejor la TV o Internet." La definición, llamada a suscitar una fuerte polémica, es del reconocido pedagogo italiano Francesco Tonucci. Pero si la escuela ya no tiene que enseñar, ¿cuál es su misión? "Debe ser el lugar donde los chicos aprendan a manejar y usar bien las nuevas tecnologías, donde se transmita un método de trabajo e investigación científica, se fomente el conocimiento crítico y se aprenda a cooperar y trabajar en equipo", responde.

Para Tonucci, de 68 años, nacido en Fano y radicado en Roma, el colegio no debe asumir un papel absorbente en la vida de los chicos. Por eso discrepa de los que defienden el doble turno escolar.

"Necesitamos de los niños para salvar nuestros colegios", explica Tonucci, licenciado en Pedagogía en Milán, investigador, dibujante y autor de Con ojos de niño, La ciudad

de los niños y Cuando los niños dicen ¡Basta!, entre otros libros que han dejado huella en docentes y padres. Tonucci llegó a la Argentina por 15a. vez, invitado por el gobernador de Santa Fe, Hermes Binner, a quien definió como "un lujo de gobernante".

Dialogó con LA NACION sobre lo que realmente importa a la hora de formar a los más chicos y dejó varias lecciones, que muchos maestros podrían anotar para poner en marcha a partir del próximo ciclo escolar.

Propuso, en primer lugar, que los maestros aprendan a escuchar lo que dicen los niños; que se basen en el conocimiento que ellos traen de sus experiencias infantiles para empezar a dar clase. "No hay que considerar a los adultos como propietarios de la verdad que anuncian desde una tarima", explicó.

Recomendó que "las escuelas sean bellas, con jardines, huertas donde los chicos puedan jugar y pasear tranquilos; y no con patios enormes y juegos uniformes que no sugieren nada más que descarga explosiva para niños sobreexigidos".

Y que los maestros no llenen de contenidos a sus estudiantes, sino que escuchen lo que ellos ya saben, y que propongan métodos interesantes para discutir el conocimiento que ellos traen de sus casas, de Internet, de los documentales televisivos. "¡Que se acaben los deberes! Que la escuela sepa que no tiene el derecho de ocupar toda la vida de los niños. Que se les dé el tiempo para jugar. Y mucho", es parte de su decálogo.

De hablar pausado y de pensamiento agudo, Tonucci transmite la imagen de un padre, un abuelo, un educador que aprendió a ver la vida desde la perspectiva de los niños. Y recorre el mundo pidiendo a gritos a políticos y dirigentes que respeten la voz de los más pequeños.

-¿Cómo concibe usted una buena escuela?

-La escuela debe hacerse cargo de las bases culturales de los chicos. Antes de ponerse a enseñar contenidos, debería pensarse a sí misma como un lugar que ofrezca una propuesta rica: un espacio placentero donde se escuche música en los recreos, que esté inundado de arte; donde se les lean a los chicos durante quince minutos libros cultos para que tomen contacto con la emoción de la lectura. Los niños no son sacos vacíos que hay que "llenar" porque no saben nada. Los maestros deben valorar el conocimiento, la historia familiar que cada pequeño de seis años trae consigo.

-¿Cómo se deberían transmitir los conocimientos?

-En realidad, los conocimientos ya están en medio de nosotros: en los documentales, en Internet, en los libros. El colegio debe enseñar utilizando un método científico. No creo en la postura dogmática de la maestra que tiene el saber y que lo transmite desde una tarima o un pizarrón mientras los alumnos (los que no saben nada), anotan y escuchan mudos y aburridos. El niño aprende a callarse y se calla toda la vida. Pierde curiosidad y actitud crítica.

-¿Qué recomienda?

-Me imagino aulas sin pupitres, con mesas alrededor de las cuales se sientan todos: alumnos y docentes. Y donde todos juntos apoyan, en el centro, sus conocimientos, que son contradictorios, se hacen preguntas y avanzan en la búsqueda de la verdad. Que no es única ni inamovible.

-¿Cuál es rol del maestro?

-El de un facilitador, un adulto que escuche y proponga métodos y experiencias interesantes de aprendizaje. Generalmente los pequeños no están acostumbrados a compartir sus opiniones, a decir lo que no les gusta. Los docentes deberían tener una actitud de curiosidad frente a lo que los alumnos saben y quieren. Les pediría a los maestros que invitaran a los niños a llevar su mundo dentro del colegio, que les permitieran traer sus canicas, sus animalitos, todo lo que hace a su vida infantil. Y que juntos salieran a explorar el afuera.

-Varias veces usted ha dicho que la escuela no se relaciona con la vida. ¿Por qué?

-Porque propone conocimientos inútiles que nada tienen que ver con el mundo que rodea al niño. Y con razón éstos se aburren. Hoy no es necesario estudiar historia de los antepasados, sino la actual. Hay que pedirles a los alumnos que se conecten con su microhistoria familiar, la historia de su barrio. Que traigan el periódico al aula y se estudie sobre la base de cuestiones que tienen que ver con el aquí y ahora. Esto los ayudará a interesarse luego por culturas más lejanas y entrar en contacto con ellas.

-¿Cómo se puede motivar a los alumnos frente a los atractivos avances de la tecnología: el chat, el teléfono celular, los juegos de la computadora, el iPod, la play station?

-El colegio no debe competir con instrumentos mucho más ricos y capaces. No debe pensar que su papel es enseñar cosas. Esto lo hace mejor la TV o Internet. La escuela debe ser el lugar donde se aprenda a manejar y utilizar bien esta tecnología, donde se trasmita un método de trabajo e investigación científica, se fomente el conocimiento crítico y se aprenda a cooperar y trabajar en equipo.

-¿Es positiva la doble escolaridad?

- En Italia llamamos a este fenómeno "escuelas de tiempo pleno". La pregunta que me surge es: ¿pleno de qué? Esta es la cuestión. La escuela está asumiendo un papel demasiado absorbente en la vida de los niños. No debe invadir todo su tiempo. La tarea escolar, por ejemplo, no tiene ningún valor pedagógico. No sirve ni para profundizar ni para recuperar conocimientos. Hay que darles tiempo a los niños. La Convención de los Derechos del Niño les reconoce a ellos dos derechos: a instruirse y a jugar. Deberíamos defender el derecho al juego hasta considerarlo un deber.lanacion.com.ar 29/12/08

Ciencia, debates

UNIVERSIDAD  › DEBATE SOBRE POLITICA CIENTIFICA E INVESTIGACION EN LAS UNIVERSIDADES

El lugar de la ciencia social

El crecimiento de la investigación en ciencias sociales plantea la necesidad de evaluar una estrategia de desarrollo que contemple su rol en el sistema científico. El Instituto Gino Germani (UBA) organizó un debate y aquí se presentan las principales exposiciones.

Por Andrés Carrasco *

El desafío de lo global

Varsavsky, en 1969, definió la necesidad de politizar la ciencia como la intersección entre conocimiento, sociedad y soberanía para un modelo nacional. Hoy esa discusión sigue vigente, mostrando que no hemos avanzado sino retrocedido. La ciencia sigue siendo cientificista, atemporal y atada al positivismo. La idea de neutralidad no ha variado y es usada para legitimar la subordinación a los intereses del mercado, que provee su sentido productivista, y el retroceso del Estado, que privatiza la política científica.

La integración subordinada del desarrollo científico se encuentra hoy con un elemento que no tenía peso en los ’70. La aparición de la globalización del poder, la rendición de la soberanía, la ausencia de un arbitraje del Estado desligado de la ideología de mercado, transfirió el control a las corporaciones y convirtió al conocimiento en mercancía de los complejos industriales-financieros globales. Al mismo tiempo que la sociedad de mercado y su principal aliada, la sociedad del conocimiento, milagrosa y salvacionista, avanzan sobre el control de las instituciones productoras de conocimiento, desestructuran al sujeto crítico, suprimiendo toda valoración filosófica e ideológica que pudiere desafiar la celebración de la razón técnica.

El conocimiento científico debería ser parte de una construcción que permita el uso de recursos adecuados para sostener un crecimiento cero que modere el consumo a las posibilidades del planeta y permita su sustentabilidad. La globalización exige transferir la decisión integral de modos y razones de explotación de los bienes comunes a manos privadas, apropiándose de la decisión política. La producción de alimentos con medios e instrumentos tecnológicos de un puñado de corporaciones hace imposible pensar que el mundo resuelva el hambre del planeta, sino más bien formas de control del mercado que destruyen la “soberanía alimentaria” instalando un control social que conduce el diseño de un mundo cada vez más injusto. Y las legislaciones que regulan el patentamiento de moléculas y organismos vivos pasan a ser parte de la legitimación de ese control social necesario para el capitalismo. Si la tecnología puede sostener esta impúdica apropiación de la naturaleza para el control de la sociedad humana, no habrá necesidad de ejércitos para mantener la colonialidad. La “industrialización civilizatoria” estará diseñada para aquellos que tengan pasaje en el arca de Noé del día después. El resto, los otros, serán prescindibles.

Nuestro país tiene la oportunidad de crear o imitar. Podemos reeditar la versión neoliberal disfrazada de neodesarrollismo, pero igual de dependiente, o desarrollar un auténtico modelo soberano, al margen de la globalización. El Conicet, INTA, Conea, etc., pueden desplegar políticas que tiendan a desarrollar técnica que genere saberes propios ante las necesidades del pueblo, una elección soberana, o pueden servir a intereses dependientes implantados por concentrados corporativos.

La adopción de tecnologías es tan poderosa y poco inocente como la espada colonial. Con ella se condicionan modos de producción y usos de recursos naturales. Para ello la tecnología es diseñada a medida de las formas productivas hegemónicas de las corporaciones. Los desarrollos científicos y tecnológicos, los mecanismos de financiamiento y la privatización de la decisión política, así como los relatos que se estructuran alrededor de la “sociedad del conocimiento”, resignifican sistemas e instituciones públicas para generar conocimiento-mercancía. El conocimiento entonces pasa a ser no sólo propiedad del demandante, sino el instrumento que permite subordinar modos y estrategias para satisfacer el consumo de las sociedades centrales sin detenerse en los cambios, exclusiones, saqueos que generan a su alrededor.

* Director del Laboratorio de Embriología Molecular (UBA) y ex presidente del Conicet.

Por Silvia Guemureman *

Un campo desjerarquizado

Cada vez que reflexionamos sobre el lugar de las ciencias sociales en la política y la producción científica constatamos la misma referencia inobjetable: aún están desjerarquizadas respecto a las biomédicas y las duras. Un indicador elocuente es la facultad de rectificación con que se bendice a las dos últimas, pero se condena en las primeras. Que las ciencias duras y sobre todo las biomédicas hayan trabajado por siglos con hipótesis equivocadas, y promovido con valor axiomático certezas que luego cayeron en el desván del desprestigio, no es sino indicador de progreso y avance científico. Lo interesante es que estos “cambios” en el sentido y la dirección de las prescripciones son asimilados a nuevos descubrimientos y estadios científicos superiores. Esta facultad de rectificación les está vedada a las ciencias sociales: cuando volvemos atrás con una argumentación, eso no constituye “sino la mejor demostración de que antes no habíamos sido lo suficientemente rigurosos” y “esto habla a las claras de la poca seriedad del conocimiento producido por metodologías no-científicas”, o sea, no nos cabe el mote de personas que trabajan por el avance de la ciencia y con humildad rectifican caminos erróneos, sino que los nuevos descubrimientos en forma tautológica confirman que los viejos no eran verdaderos, y por ende, ¿por qué darles crédito a los nuevos?

Si bien es cierto que las ciencias sociales vienen ganando terreno en los organismos de ciencia y las universidades nacionales, también es cierto que la mayor participación alcanza sólo a los instrumentos de promoción más básicos (becas de formación científica y subsidios a la investigación con instrumentos poco complejos); las ciencias sociales aún no aplican a instrumentos científicos complejos y mucho mejor financiados. En las ciencias sociales es harto difícil cuantificar “beneficios” productivos. Pero acaso ¿sirven los parámetros de contabilidad para medir calidad? Y esto nos lleva al tema de la evaluación. ¿Es posible en contextos complejos de evaluaciones permanentes tener parámetros eficientes que no se anclen en la contabilidad ejecutiva y mecánica, despojada de lectura y reflexión sobre los contenidos?

Producimos muchas veces en forma compulsiva para completar los múltiples casilleros de los formularios de evaluación, pero ¿cuántas veces esperamos a que nuestros resultados estén maduros para la discusión? Debate, intercambio: ¿qué es eso? Si pocos leen, si incluso los espacios concebidos para el intercambio son, en realidad, desfiles de monólogos donde cada uno, a su turno, expone casi en forma autista. En eso se han convertido los congresos.

La lógica del mercado también atravesó la producción científica: hay mucho para consumir, dificultad para establecer diferencias, mucho marketing que inclina las balanzas en formas falaces. Esos problemas son, seguramente con matices, comunes a todas las disciplinas. Lo preocupante es que los cientistas sociales hemos internalizado tan bien aquello de que para ser científicos de pura cepa teníamos que ser como “ellos”, los duros, que en ese tren copiamos también vicios y deformaciones. Evaluaciones y publicaciones son ejemplos elocuentes. Esta dificultad se reproduce y realimenta con las posiciones objetivas que ocupan los cientistas sociales en las estructuras científicas, y valga como referencia otro observable inobjetable: la mayoría de los secretarios de Ciencia y Técnica en las universidades nacionales proceden de las ciencias duras o biomédicas.

Para avanzar en un cambio, es necesario que haya más debate y más participación de los cientistas sociales, así sea echando mano al recurso de fijar pisos de participación, cuando no de avanzar en la confección de agendas específicas, con problemáticas inherentes a las ciencias sociales.

* Investigadora del Instituto Gino Germani, coordinadora del Piumas UBA.

Por Dora Barrancos *

Más expansión y democracia

Un sistema científico que se precie debe estar regido por el principio de la expansión, hasta con desperdicio, tal como lo han hecho países que han realizado transformaciones decisivas, como Brasil. Pero ese principio suele no ser muy compartido por los propios agentes científicos, que a menudo son muy temerosos de los cambios.

En primer lugar, es necesario reconocer el aumento notable del número de becas que ha permitido una formación frondosa, pero también más rica en calidad. El mayor número de beneficiarios/as de becas del Conicet ha mejorado la calidad de la producción. La política que ha llevado al aumento geométrico de becarios y becarias ha sido solidaria, claro está, con la implantación de estudios de posgrados en universidades. Hace una década era absolutamente menguada la oferta de posgrados en ciencias sociales y hoy nos enfrentamos a un crecimiento exponencial que, desde luego, plantea serias reflexiones acerca del número de egresados que no tendrán ingreso al Conicet y que debe ser sobre todo objeto de un acuerdo entre las universidades y los organismos gubernamentales.

Hace una década, las políticas restrictivas de admisión en la Carrera del Investigador Científico (CIC) habían llevado al grave envejecimiento de la planta y no escapaba aún a los espíritus más retardatarios que se enfrentarían problemas de todo orden de mantenerse esa situación. Fue una decisión política fundamental el incremento del ingreso de científicos en un proceso que también permitió una mejor representación de nuestras ciencias. Durante los últimos años, la capacidad de ingreso al Conicet significó que los/las postulantes positivamente evaluados pudieran hacerlo. Hoy nos enfrentamos a una severa circunstancia y es que, por primera vez en estos años expansivos, el número de quienes se encuentran en condiciones de ingresar a la CIC supera las vacantes disponibles. En efecto, la captación ha estado en torno de 500 nuevos investigadores en los años recientes y en el último concurso hubo cerca de 200 candidatos/as que no pudieron ser incorporados no obstante su buena calificación. Es necesario señalar que no ha disminuido el número de vacantes, que se han mantenido las proporciones distributivas entre las diferentes áreas del conocimiento, y la que corresponde a nuestras disciplinas sociales y humanas se mantiene en torno del 30 por ciento. Pero es urgente reconocer que necesitamos ampliar la disponibilidad de vacantes en al menos un 25 por ciento, ya que no podemos limitar y menos mutilar el desarrollo del conocimiento, fiel al principio de la inexorable expansividad del sistema científico.

Forma parte vertebral de las políticas científicas, si es que hemos de mirar hacia adelante, garantizar la democratización y la equidad, la igualdad de oportunidades en orden a muy diversas dimensiones. Con relación a la perspectiva de género hemos dispuesto que se contemple la maternidad (incluida la adoptiva) como atributo para aplazar por un año la presentación de los informes obligatorios, y hemos comenzado la discusión en materia de plasticidad para las edades límite del sistema de becas cuando se trata de mujeres con hijos. Otro aspecto que concierne a la equidad es mejorar las posibilidades de quienes aplican en áreas de vacancia, sean estas consideradas en orden a espacios geográficos o a problemas del conocimiento. Hay profundas diferencias regionales que deben ser atendidas si es que deseamos una sociedad más integrada y unas ciencias más democráticas.

* Profesora consulta (Sociales-UBA), directora del Conicet por las Ciencias Sociales y Humanas.

Desapego

Ley del desapego

de Maru Reising, el Martes, 12 de abril de 2011 a las 21:04

“La sabiduría de la incertidumbre reside en el desapego… en la sabiduría de la incertidumbre reside la liberación del pasado, de lo conocido, que es la prisión del conocimiento anterior. Y en nuestro deseo de ir hacia lo desconocido, el campo de todas las potencialidades, nos entregamos a la mente creativa, que orquesta la danza del universo”

No renunciamos a la intención ni al deseo; renunciamos al interés por el resultado. 

Combinando al mismo tiempo la intención concentrada y el desapego, conseguimos lo que deseamos. Esto sucede porque la confianza incuestionable se basa en el poder del verdadero yo, cuando el apego, está basado en el temor y en la inseguridad. 

El apego es el producto de la consciencia de la pobreza, el desapego es sinónimo de la consciencia de la riqueza, porque con él viene la libertad para crear. 

La gente busca constantemente seguridad, pero con el tiempo, descubrimos que esa búsqueda es en realidad, efímera. Persiguen la seguridad durante toda la vida, sin encontrarla jamás. 

La búsqueda de la seguridad y de la certeza es un apego a lo conocido. ¿Y qué es lo conocido? Lo conocido es el pasado. 

Cuando hay apego, la intención queda atrapada en un modo de pensar rígida y se pierde la fluidez, la creatividad y la espontaneidad inherentes al campo de de las posibilidades. 

La buena suerte no es otra cosa que la unión del estado de preparación con la oportunidad. Cuando la atención y la intención se juntan, surge una solución que trae beneficio para nosotros y para los que nos rodean.

"La diferencia"

Hay que distinguir la diferencia entre querer y amar.
El concepto querer lleva implícita la idea de posesión. Te quiero para algo, para que estés conmigo, para que me acompañes, para que compartas alguna actividad, etc.

A fin de cuentas, los seres queridos son seres de los que se espera algunos comportamientos que nos causen satisfacción.

Querer es, generalmente, causa de sufrimiento. Si quiero a alguien, tengo expectativas, espero algo. Si la otra persona no me da lo que espero, sufro. El problema es que hay una mayor probabilidad que la otra persona tenga otras motivaciones, pues todos somos muy diferentes entre sí.
Cada ser humano es un universo.


Amar es desear lo mejor para el otro, aún cuando éste tenga otras motivaciones muy distintas. Amar es permitir que seas feliz, aún cuando tu camino sea diferente al mío. Es un sentimiento altruista y desinteresado. Por esto, el amor nunca será causa de sufrimiento.

Cuando una persona dice que ha sufrido por amor, en realidad ha sufrido por querer, no por amar. Se sufre por apegos. Si realmente se ama, no puede sufrir, pues nada ha esperado del otro. Cuando amamos nos entregamos sin pedir nada a cambio, se da por el simple y puro placer de dar.

Amar produce un gozo profundo. Es la alegría de dar. La única manera de darse cuenta de esto es empezar a aprender a amar. Se puede comenzar por actos pequeños, con las personas a quienes más queremos. Luego, debe extenderse a todas las personas, en todo momento.

“Es difícil encontrar que alguien me ame. Es más fácil encontrar que alguien me quiera para algo, mientras sea necesario y útil para alguien. Pero son pocas las personas que dan amor altruista y desinteresado.”
Pero si bien es difícil encontrar a alguien que me ame, tenemos más de seis mil millones de personas, en todo el mundo, que necesitan amor. Y la mayor felicidad no está en ser amado, sino en la acción de amar al otro.

De modo que nuestra felicidad y gozo está asegurado si dejamos nuestro egoísmo. Seguro que a nuestro alrededor hay cientos de personas que serán felices cuando compartamos con ella nuestro amor. Y no hay problema al darlo: dar amor no agota el amor, por el contrario, lo aumenta.(mujeractualexlusividadfemenina.com)

El genero, será obstáculo para el entendimiento?

  •  
    Tas escribió el 25/11/2007 a las 12:43 hs.
     
    ¿Mensaje inapropiado?
    #1 [ENCUESTA] ¡ Cuál Es La Diferencia Entre Querer Y Amar?
    La diferencia entre querer y amar es tan abismal como entre una amiga y una esposa.

    ¿Será ésto cierto?
    Para vos: ¿Cuál es la diferencia entre querer y amar?


    Un saludo.TAS.

     
  • Langdom escribió el 25/11/2007 a las 13:48 hs. ¿Mensaje inapropiado?

    #2 Re: ¡ Cuál Es La Diferencia Entre Querer Y Amar?

    Para mi es asi:

    Puedo vivir con o sin personas que quiero.
    Me costaria horrores vivir sin personas que amo. Mientras estan conmigo no soportlo la idea de que no esten y no me imagino la vida sin ellas. Hoy por hoy me pasa con mi hija, pero antes me ha pasado con una pareja que tuve.

    Supongo que para cada uno debe ser algo diferente.

    Saludos !
  • MuErTo_ escribió el 25/11/2007 a las 13:51 hs. ¿Mensaje inapropiado?

    #3 Re: ¡ Cuál Es La Diferencia Entre Querer Y Amar?

    Originalmente publicado por Langdom Ver mensaje
    Para mi es asi:

    Puedo vivir con o sin personas que quiero.
    Me costaria horrores vivir sin personas que amo. Mientras estan conmigo no soportlo la idea de que no esten y no me imagino la vida sin ellas.

    Saludos !

    Te secundo totalmente .
  • Usuario inexistente escribió el 25/11/2007 a las 13:52 hs. ¿Mensaje inapropiado?

    #4 Re: ¡ Cuál Es La Diferencia Entre Querer Y Amar?

    igualmente a nuestros padres amamos, y nos retiramos de casa, la propia evolución personal ...
    Sin embargo creo que amar en mi caso es dar hasta mi vida por la otra persona
    Y querer no, no doy absolutamente nada, más que mis palabras y oidos =P
  • Usuario inexistente escribió el 25/11/2007 a las 14:14 hs. ¿Mensaje inapropiado?

    #5 Re: ¡ Cuál Es La Diferencia Entre Querer Y Amar?

    Amar es comprometerse con el alma, querer es solo escuchar y entender.

    Un saludo.

    Chau ..... ( Catoli )
  • libicocco escribió el 25/11/2007 a las 15:15 hs. ¿Mensaje inapropiado?

    #6 Re: ¡ Cuál Es La Diferencia Entre Querer Y Amar?

    Originalmente publicado por Tas Ver mensaje
    La diferencia entre querer y amar es tan abismal como entre una amiga y una esposa.

    ¿Será ésto cierto?
    Para vos: ¿Cuál es la diferencia entre querer y amar?


    Un saludo.TAS.

    La frase de la esposa me parece bastante pobre, digo: ¿Dónde dice que una amiga dura más que una esposa? Por como están dadas las cosas parece al revés...

    Me pregunto por qué siempre habrá que medir todo, calcular, quién es más grande, a quién querés más, a quién mejor, el mejor amigo, el mejor boludo... etc., etc.
  • Tas escribió el 25/11/2007 a las 19:27 hs. ¿Mensaje inapropiado?

    #7 Re: ¡ Cuál Es La Diferencia Entre Querer Y Amar?

    Originalmente publicado por libicocco Ver mensaje
    La frase de la esposa me parece bastante pobre, digo: ¿Dónde dice que una amiga dura más que una esposa? Por como están dadas las cosas parece al revés...

    Me pregunto por qué siempre habrá que medir todo, calcular, quién es más grande, a quién querés más, a quién mejor, el mejor amigo, el mejor boludo... etc., etc.
    Me parece que no entendiste nada!!! Quise decir que a una amiga se la puede querer y a una esposa se la ama, de ahí la diferencia. No digo que una amiga dura más que una esposa. Te falta interpretar más los textos, te recomiendo que si no entendés lo leas varias veces y después respondas.
    Y fue sólo una pregunta, nadie está obligado a responder.

    Un saludo.TAS.
  • libicocco escribió el 25/11/2007 a las 19:38 hs. ¿Mensaje inapropiado?

    #8 Re: ¡ Cuál Es La Diferencia Entre Querer Y Amar?

    Originalmente publicado por Tas Ver mensaje
    Me parece que no entendiste nada!!! Quise decir que a una amiga se la puede querer y a una esposa se la ama, de ahí la diferencia.
    Un saludo.TAS.

    Me parece que yo comprendo demasiado bien... ¿Desde cuándo el casamiento es sinónimo de amor? El casamiento históricamente fue sinónimo de status social, de obligación, de interés, muy pocas veces de amor. De ahí que la pregunta parte de una falacia.


    Saludín.
  • Tas escribió el 25/11/2007 a las 19:51 hs. ¿Mensaje inapropiado?

    #9 Re: ¡ Cuál Es La Diferencia Entre Querer Y Amar?

    Originalmente publicado por libicocco Ver mensaje
    Me parece que yo comprendo demasiado bien... ¿Desde cuándo el casamiento es sinónimo de amor? El casamiento históricamente fue sinónimo de status social, de obligación, de interés, muy pocas veces de amor. De ahí que la pregunta parte de una falacia.


    Saludín.
    Viste que no entendés!!!! Te estoy hablando de esposa en forma figurativa. A una esposa, una amante, una pareja (no casamiento) se la ama sin libreta y a una amiga se la quiere. OK?
    Si vos querés que te explique palabra por palabra en término figurativo mandame un PM que te lo voy a explicar.

    Un saludo.TAS.
  • libicocco escribió el 25/11/2007 a las 19:54 hs. ¿Mensaje inapropiado?

    #10 Re: ¡ Cuál Es La Diferencia Entre Querer Y Amar?

    Originalmente publicado por Tas Ver mensaje
    Viste que no entendés!!!! Te estoy hablando de esposa en forma figurativa. A una esposa, una amante, una pareja (no casamiento) se la ama sin libreta y a una amiga se la quiere. OK?
    Si vos querés que te explique palabra por palabra en término figurativo mandame un PM que te lo voy a explicar.

    Un saludo.TAS.
    Es justo lo que dije yo, que una esposa es un sentido figurativo.


    PD: sigan con el tema, no me meto más.(psicofix.com/foros)