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Lo "yo-soy"


Cuando pierdes contacto con la quietud interior, pierdes contacto contigo mismo. Cuando pierdes contacto contigo mismo, te pierdes en el mundo.

Tu sentido más interno de ti mismo, tu sentido de quién eres, es inseparable de la quietud. Ése es el Yo Soy que es más profundo que el nombre y la forma

La quietud es tu naturaleza esencial. ¿Qué es la quietud? El espacio interno o conciencia en el que las palabras de esta página son percibidas y se convierten en pensamientos. Sin esa conciencia, no habría percepción, ni pensamientos, ni mundo.

Tú eres esa conciencia, disfrazada de persona.


El equivalente del ruido externo es el ruido interno del pensamiento. El equivalente del silencio externo es la quietud interna.

Cuando quiera que haya silencio a tu alrededor, escúchalo. Esto significa que, simplemente, has de darte cuenta de él. Préstale atención. Escuchar el silencio despierta la dimensión de quietud dentro de ti, porque sólo la quietud te permite ser consciente del silencio.

Observa que en el momento de darte cuenta del silencio que te rodea, no estás pensando. Eres consciente, pero no piensas.

Cuando te das cuenta del silencio, se produce inmediatamente ese estado de serena alerta interna. Estás presente. Has salido de miles de años de condicionamiento colectivo humano.

Mira un árbol, una flor, una planta. Deja que tu conciencia descanse en ellos. ¡Qué quietud manifiestan, qué profundamente enraizados están en el Ser! Permite que la naturaleza te enseñe la quietud.

Cuando miras un árbol y percibes su quietud, tú mismo te aquietas. Conectas con él a un nivel muy profundo. Te sientes unido a cualquier cosa que percibes en y a través de la quietud. Sentir tu unidad de ti mismo con todas las cosas es verdadero amor.

El silencio ayuda, pero no es necesario para hallar la quietud. Aunque haya ruido, puedes sintonizar con la quietud subyacente, el espacio en el que surge el ruido. Ese es el espacio interno de pura conciencia, la conciencia misma.

Puedes darte cuenta de que la conciencia es el trasfondo de todas tus percepciones sensoriales, de toda tu actividad mental. Siendo consciente de la conciencia surge la quietud interna.

Cualquier ruido molesto puede ser tan útil como el silencio. ¿Cómo? Abandonando tu resistencia interna al ruido y permitiendo que sea como es; esa aceptación también te lleva al reino de paz interna que es quietud.

Cuando aceptas profundamente este momento tal como es —tome la forma que tome—, estás sereno, estás en paz.

Presta atención a la pausa: la pausa entre dos pensamientos, al breve y silencioso espacio entre las palabras de una conversación, entre las notas de un piano o de una flauta, o al breve descanso entre la inspiración y la espiración.

Cuando prestas atención a esas pausas, la conciencia de «algo» se convierte simplemente en conciencia. Surge de dentro de ti la dimensión informe de pura conciencia y reemplaza la identificación con la forma.

La verdadera inteligencia actúa silenciosamente. Es en la quietud donde encontramos la creatividad y la solución a los problemas.

¿Es la quietud tan sólo ausencia de ruido y contenido? No; es la inteligencia misma: la conciencia subyacente de la que nace toda forma. ¿Y cómo podría eso estar separado de quien tú eres?

De allí salió la forma que crees ser, y lo que la sustenta.

Es la esencia de todas las galaxias y de las hojas de hierba; de todas las flores, árboles, pájaros, y de todas las demás formas.


La quietud es la única cosa de este mundo que no tiene forma. Pero en realidad no es una cosa, y tampoco es de este mundo.

Cuando miras un árbol o un ser humano desde la quietud, ¿quién está mirando? Algo más profundo que la persona. La conciencia está mirando a su creación.

En la Biblia se dice que Dios creó el mundo y vio que era bueno. Eso es lo que ves cuando miras sin pensamiento, desde la quietud.

¿Necesitas más conocimiento? ¿Crees que más información, u ordenadores más rápidos, o más análisis científicos e intelectuales van a salvar al mundo? ¿No es sabiduría lo que más necesita la humanidad en estos momentos?

Pero ¿qué es la sabiduría? ¿Dónde se encuentra? La sabiduría viene cuando uno es capaz de aquietarse. Sólo mira, sólo escucha. No hace falta nada más. Aquietarse, mirar y escuchar activa la inteligencia no conceptual que anida dentro de ti. Deja que la quietud dirija tus palabras y tus acciones./fb

Desorden:

EL SIGNIFICADO DEL DESORDEN
¿Sabías que el acumulamiento de cosas en el
hogar y el desorden están relacionados a
diferentes clases de miedos?
Como miedo al cambio, miedo a ser olvidado o a
olvidar, miedo a la carencia y simbolizan ademas
confusion, falta de enfoque, caos , inestabilidad y
puede significar incertidumbre acerca de tus
metas, tu identidad o lo que quieres de la vida.
Además, el lugar de la casa en el que el desorden
o el acumulamiento se encuentran refleja que
área es problemática en tu vida. Por ejemplo, se
dice que el clóset, o vestidor, refleja cómo te
encuentras emocionalmente y que una vez lo
organices tus conflictos internos se calmarán, o
que una sobrecama desteñida significa que tu
vida amorosa ha perdido brillo también.
¿Has conservado objetos rotos o dañados por
largo tiempo pensando en repararlos algun día?
Simbolizan promesas y sueños rotos y si se trata
de electrodomésticos, electrónicos muebles o
vajilla y los tienes, por ejemplo, en la cocina o
baño significan problemas de salud y riqueza.
Si el desorden lo tienes en tu cuarto significa que
eres una persona que deja las cosas inconclusas y
que tienes dificultad para tener una pareja o
trabajo estable.
Los cuartos de niños normalmente están
desordenados porque aún no han pasado por el
proceso de saber qué quieren en la vida, pero
hay estudios que muestran que los niños que
mantienen sus cuartos organizados tienden a ser
mejores en la escuela.
❍ Diferentes clases de acumulamiento
• Acumulamiento nuevo: Este acumulamiento
indica que estás tratando de hacer demasiadas
cosas a a la vez y que no te estás enfocando en lo
que debes hacer y que has perdido la dirección.
Este acumulamiento o desorden incluye ropa
apilada, cd’s o películas alredeor de la casa,
juguetes o artículos deportivos desparramados,
cosas que has usado recientemente pero no has
puesto de vuelta en su sitio. La manera apurada
en que vivimos tienden a crear este tipo de
desorden y casi todos los tenemos en nuestro
hogar en alguna medida.
Organizar este tipo de desorden en forma
inmediata te ayuda a ser más centrada y efectiva
en tu vida diaria.
• Acumulamiento antiguo: Me refiero a objetos
que no usaste en un largo tiempo y que estan
apilados en el ático, garage, armarios... Papeles
de trabajo viejos y documentos en tu computador
que ya no usas, revistas de hace más de 6 meses
o ropa que no te has puesto en más de un año.
Esto es reflejo de que estás viviendo en el pasado
y estás dejando que tus viejas ideas y emociones
se apoderen de tu presente y esto a la vez evita
que nuevas oportunidades y personas entren en
tu vida.
❍ 10 cosas que puedes hacer hoy mismo para
controlar el desorden:
• Deshazte de lo más grande primero: la bicicileta
de hacer ejercicios que ya no usas o el oso
gigante de peluche que conservas desde la época
de colegio.
• Devuelve las cosas que te hayan prestado, cds,
libros, ropa, herramientas.
• Recoge lo que este en el suelo y colócalo en un
canasto o bolsa hasta que puedas tomarte el
tiempo de ponerlo en su sitio.
• Recoje revistas, catálogos y periódicos en una
bolsa o canasto.
• Saca del armario 10 prendas que no hayas
usado en el ultimo año y dónalas.
• Limpia las ventanas, es una manera figurativa y
literal de dejar entrar la luz a tu vida.
• Vacía los cestos de basura, baños, cocina,
oficina; representan cosas que ya no necesitamos
o queremos en nuestras vidas.
• Sacar de los cajones de tu armario las medias
sueltas que han perdido su compañera, puedes
usarlas para limpiar muebles.
• Despeja el escritorio, archiva papeles que ya no
uses, revisa y organiza el correo recibido.
• Deshazte de lapiceras y marcadores que no
funcionen.
❍ El Significado del Desorden en Nuestro Hogar
Los seres humanos emitimos mensajes y señales
de acuerdo con el acomodo de nuestros objetos
personales, incluso en nuestros cajones. La
acumulación de objetos es una forma de emitir
señales; demasiados objetos emiten la señal de
saturación de ideas, proyectos y planes
totalmente confusos, muy poco estructurados y
definidos.
El desorden altera el tao o el camino para obtener
nuestras metas. Bloquea las vías de acceso de
oportunidades y nos hace perder tiempo, que
puede ser valiosísimo para estructurar de manera
ordenada y disciplinada nuestro plan de vida.
Dependiendo del lugar donde se acumule el
desorden, es el mensaje o señal que se está
emitiendo:
• Si hay desorden u objetos amontonados en la
entrada de la casa, se interpreta como miedo a
relacionarse con otras personas.
• Si hay desorden u objetos amontonados en el
clóset, el mensaje es que no se tiene el control
sobre el análisis y el manejo
de las emociones.
• Si hay desorden u objetos amontonados en la
cocina, el mensaje o señal es de resentimiento o
de fragilidad sentimental.
• Si hay desorden en el escritorio o área de
trabajo, el mensaje es de frustración, miedo y
necesidad de controlar las situaciones.
• Si hay desorden detrás de las puertas, el
mensaje es de miedo a no ser aceptado por los
demás, sensación de sentirse vigilado
constantemente.
• Si hay desorden debajo de los muebles, el
mensaje es que se le da demasiada importancia a
las apariencias.
• Si hay desorden u objetos acumulados en
bodegas, el mensaje es que se vive del pasado.
• Si hay desorden u objetos acumulados en el
garaje, el mensaje es de temor y falta de
habilidad para actualizarse.
• Si hay desorden y objetos amontonados por
toda la casa, el mensaje es de coraje, enojo,
desidia y apatía hacia todos los aspectos de la
vida.
• Si hay desorden u objetos acumulados en
pasillos, el mensaje es de conflictos para
comunicarse, miedo a decir y manifestar lo que se
desea en la vida.
• Si hay desorden u objetos acumulados en la
sala, el mensaje es de temor al rechazo social.
• Si hay desorden en el comedor, el mensaje es
de miedo a no dar pasos firmes y sólidos,
sensación de dominio por parte de la familia.
En los casos en los que tenemos antigüedades u
objetos heredados, éstos se impregnan de la
energía de aquellas personas a las que han
pertenecido. Un ritual para limpiarlos es hacerlo
con incienso o aceite esencial natural de algún
cítrico como naranja, limón, toronja o mandarina.
Después de haber acomodado todo ese desorden
ya hemos dado el segundo paso, ahora pasamos
al tercer paso limpiar o despejar la energía de
nuestros espacios de vida. Esto te ayudará a
convertir tus espacios en lugares sagrados; en el
cual encontraras más sentido a tu vida y serás
más asertivo en tus decisiones y proyectos.
❍ Sobre el Desorden Louis L. Hay dice:
Haga lugar para lo nuevo Sí, haga lugar para lo
nuevo. Vacíe el frigorífico, tire todos esos restos
envueltos en papel de aluminio. Limpie los
armarios, deshágase de todo lo que haya usado
en los últimos seis meses. Y si hace un año que
no lo usa, decididamente eso está de más en su
casa, así que véndalo, cámbielo, regálelo o
quémelo.
Los armarios atestados y desordenados reflejan
una mente en desorden. Mientras limpia los
armarios, dígase que está limpiando sus armarios
mentales. Al Universo le encantan los gestos
simbólicos.E.C.A./fb

Idioteces

 

9 consejos para lidiar con idiotas

Relaciones con las personas > Tratar con personas difíciles

Lamentablemente todos nosotros tenemos un idiota cerca, yo suelo identificarlo como la persona que, sea cual sea la razón, va intentar arruinarme el día solo por deporte.

No hay que negar que existan, siempre existieron y los
idiotas siempre van a existir, como las cucarachas.

Este tipo de personas idiotas tienen cierta capacidad para transportar sus genes a otras convirtiendo a otros en idiotas improductivos. Si a alguien le suena chocante la palabra lo siento, no conozco otra palabra para definir a esta clase de ser humano, no obstante de lo que estoy seguro es que, si ya con leer estas breves líneas se te vienen a la cabeza una o más personas, lo más probable es que estos consejos sean de utilidad.

El primer paso para lidiar con idiotas es: identificarlos

El idiota es negativo
. Ante cualquier situación la respuesta será negativa, los problemas no tendrán solución, el mundo se acabará ante el primer obstáculo. Lo malo no es que sea negativo, sino que esto sea contagioso.

El idiota tiene imposibilidad para focalizar.Dificilmente encuentre hacer foco en algo, siempre tendrá algún problema que le impida realizar cierta tarea en concreto o en su defecto encontrara alguna excusa para no hacerla.

El idiota siempre busca defectos en otras personas. Su principal diversión del día será criticarlas, esto se debe lisa y llanamente a su carencia de vida propia, es por eso que la crítica a terceros es su herramienta para subsistir, es como una novela de la que él puede ser parte.

Egoísmo. Nunca escucharás a estas personas alegrarse por los logros de los demás, nunca saldrá de su boca una felicitación para alguien que mediante su esfuerzo logra cumplir sus sueños. En lugar de esto escucharás una serie de razonamientos por los cuales esas personas idiotas llegaron a sus metas, seguramente, haciendo cosas incorrectas.

El idiota es contagioso: Y este es el punto más importante de todos. Ser un idiota es contagioso, si te rodeas de idiotas probablemente termines siendo uno, lo mismo pasa en el caso contrario. Es importante alejarse de ellos, como si fueran una peste, suena feo, pero es verdad, los idiotas contagian su nefasta mediocridad, ellos no quieren gente exitosa, esas personas los hacen sentir mal, ellos prefieren a otros mediocres como ellos que les permitan ver que ser así está bien, que no se puede ser mejor.

Luego existe una interesante variedad de todo tipo de
idiotas, pero en base a mi experiencia puedo destacar a estos como los más comunes, de seguro podrás encontrar otro tipo de idiotas, no obstante la manera de lidiar con ellos será prácticamente la misma.

Segundo paso: Mentalizarse

Ya lo dije en un principio: los idiotas en general son crónicos; conozco muy pocos casos de idiotas que se transformaron en personas productivas, no digo que sea imposible, pero la verdad, en mi experiencia, la mayoría de las personas con las características que mencioné arriba no cambian.

Es necesario mentalizarse en eso, es una buena forma de comenzar a alejarse de ellos y evitar que esta mediocridad nos contagie, cuando uno conoce a estas personas difícilmente las tenga en cuenta para pedir un consejo, para buscar apoyo, en pocas palabras, uno nunca contará con ellas absolutamente para nada.

Tercer paso y último: La vacuna

Los idiotas no van a desaparecer, los encontramos en el trabajo, en la calle, en la familia, en absolutamente todo lugar en donde, como personas, uno busca superarse día a día. Es por eso que uno debe aplicarse una vacuna para saber lidiar con ellos, no se pueden eliminar, no se pueden quitar de nuestras vidas, solo podemos conocerlos y evitar que alguna de sus características se nos pegue. Aquí van mis consejos:

Ignorarlos. El idiota suele manejarse sigilosamente entre nosotros, con sus palabras intentan que seamos como ellos. Es por eso que probablemente ignorarlos sea un excelente método. Rápidamente ellos detectan este tipo de protección y huirán, buscando futuras víctimas.

No llevarles la contra. En cierta época de mi vida opte por discutir, no sirve de nada, ellos ganan, quieren que perdamos nuestro tiempo. Lo mejor es decirles que si (como a los locos) y centrarnos en nuestras cosas, a los idiotas hay que darles la misma importancia que a una publicidad de pastillas para las hemorroides en un canal de aire a las 3 y media de la mañana.

No dejar que nos afecten. El idiota tiene una gran capacidad para atacar distintos flancos, es por eso que probablemente en algún momento nos toque en algún lugar que nos duela, y es ahí donde podemos llegar a tambalear. No hay que dudar, dejar entrar a una persona con estas características en nuestras vidas será un error que pagaremos caro.

Como verán no hay muchas soluciones, sin embargo solamente estas pocas me dieron un resultado muy bueno. elartedelaestrategia.com

Paternidades

Las cosas pueden suceder sin que la culpa sea de nadie»

26/08/2013

Entrevista a Joan Corbella, médico y psiquiatra, y gran divulgador de la ciencia de la psiquiatría y su aplicación en la vida cotidiana. En esta entrevista nos da su visión sobre las consecuencias de que los padres sobreprotejan demasaido a sus hijos. 

«Hay padres que hacen de la paternidad un oficio»

¿Cree que hoy en día existe una sobreprotección de nuestros niños?

Sí. Hoy en día nos encontramos con dos formas de sobreprotección. Por un lado, hay un tipo de padres que ignora a los hijos. De hecho, quieren que les den el mínimo de problemas posibles y esto genera sobreprotección. Nunca los maestros se habían encontrado con tantas excusas por parte de los padres para proteger a sus hijos. Estos padres viven la paternidad como si fuera un estorbo.

Por otra parte, hay otro tipo de padres que se preocupa demasiado por todo. Están siempre encima del hijo y sufren por él. Quieren transmitir valores y hábitos rápidamente. Son padres que en realidad no hacen de padres, sino que hacen un oficio de la paternidad.

«Mis padres no me quieren porque siempre me critican. Por tanto, no me quieren a mí, sino que quieren lo que les gustaría que fuera»

¿Cómo puede afectarles esta sobreprotección?

Un niño necesita un ambiente de calidez donde se sienta respetado, acogido, valorado y, como consecuencia de todo esto, querido. Los adolescentes te dicen: “mis padres no me quieren porque siempre me critican. Por tanto, no me quieren a mí, sino que quieren lo que les gustaría que fuera”. El resultado final de todo esto siempre es la inseguridad personal, que puede traducirse en un exceso de responsabilidad (“si no apruebo, mis padres no me querrán”), o en la necesidad de sobresalir haciendo alguna gamberrada.

«Estamos construyendo una sociedad donde los niños molestan»

 
¿Qué ha pasado en la sociedad estos últimos años para llegar a este punto?
 
Uno de los motivos de que esto ocurra puede ser la falta de conciencia de la paternidad. Es un problema que existe especialmente en nuestro país. La tasa de natalidad en Cataluña, por ejemplo, si no fuera por los inmigrantes, sería bajísima. No es que las familias no quieran tener hijos, es que no tienen sitio en casa y llegan agotados de trabajar.
 
Las mujeres quieren ser madres perfectas y trabajadoras perfectas, y los hombres se ponen listones económicos muy elevados para triunfar. Esta obsesión por un hipotético progreso, acompañada de unos horarios kafkianos, hace que la vida en familia haya desaparecido. Junto con la necesidad creada de estímulos (avalancha de propuestas que provoca que los fines de semana tenga que consumirse desmesuradamente), hace que el adulto considere que esto de hacer vida familiar es una especie de castigo.
 
Me encuentro con parejas jóvenes que consideran un trabajo el hecho de estar con los hijos; lo ven como una prolongación del “tengo que hacer”. A un crío no puedes llevarlo a pasear como si fuera una obligación; lo nota y no se siente querido. Creo que estamos construyendo una sociedad donde los niños molestan. Pronto habrá letreros en los restaurantes en los que pondrá “prohibido entrar niños”.
 
Parece ser que los colectivos de padres y de maestros van por caminos diferentes y a menudo no se entienden. ¿Qué cree que está pasando?

Existe una enemistad entre padres y maestros que nace del propio motivo de la entrevista: la sobreprotección. Cuando los padres reciben una llamada del maestro para hablar, ya se asustan. Lo peor que le puede pasar a un maestro es tener una entrevista con unos padres.
 
Hablo con muchos maestros, y para ellos, la relación con los padres es lo peor de su trabajo. Los padres no quieren que el hijo cause problemas. El maestro es precisamente la figura que “denuncia” que el niño tiene un problema y, en la mayoría de casos, los padres no son los aliados que quieren ayudar a resolver el problema, sino que defienden al hijo y echan la culpa al maestro.
 
Es como una pareja divorciada; utilizan al niño para culparse mutuamente. De modo que no se soluciona nada. Evidentemente, creo que la culpa es de los padres.

«Las cosas pueden suceder sin que la culpa sea de nadie»

¿Existe cada vez más una tendencia a culpar a los demás?
 
Así es nuestra sociedad europea. En Oriente la gente no se plantea de quién es la culpa de las cosas. Aquí enseguida buscamos culpables. Hoy en día, si el niño se resfría es porque alguien le ha dejado pasar frío, y la gente también puede resfriarse sin pasar frío. Las cosas pueden suceder sin que la culpa sea de nadie.
 
En el discurso que tenemos hoy en día, hay siempre una correlación causa y efecto y eso nos tranquiliza, pero se trata de una falsa tranquilidad.
 
Tenemos la sensación de que hay muchos miedos a nuestro alrededor. Todo proviene de lo mismo. Hoy en día, un niño que se pone enfermo nos trastoca la vida porque no tenemos espacios para los imprevistos; tenemos la vida tan programada que se pretende evitar los problemas.

«La naturaleza es un aula indispensable para aprender»

 
¿Qué piensa de las colonias escolares?

Hay que romper con la rutina diaria, tanto para los niños como para los maestros. También es importante que los niños conozcan al maestro como persona, en un espacio lúdico y donde se esté cómodo. La naturaleza es un aula indispensable para aprender. Debemos aproximarnos a todo aquello que no conocemos. No puede ser que una criatura con 9 años no haya visto nunca un pájaro, aparte de las palomas de Plaza de Cataluña. Lo que necesitamos son adultos que amen la naturaleza para que lo puedan transmitir y hagan que los niños también la amen.
 

Esta es una entrevista realizada por La Granja , Granja Escuela que se dedica íntegramente a la educación y a la enseñanza de niños y jóvenes en edad escolar a través de las emociones.

La Granja contesta:

¿Qué puedo hacer para no sobreproteger a mi hijo?

Cuando se tiene un hijo, es muy importante hacerse esta pregunta porque, sin darnos cuenta, es muy posible que lo sobreprotejamos por miedo. Así, pues, debemos tener muy claro, desde el primer año de vida, cómo lo educaremos en este sentido.
 
Un niño sobreprotegido es un niño desprotegido en la vida a partir de la adolescencia, ya que se le está negando el entrenamiento de unas habilidades que necesitará para desarrollarse cuando sea joven y adulto. Hablamos de habilidades como la valentía, el atrevimiento, el autoconocimiento, la capacidad de tolerar la frustración y, en especial, la autoestima (capacidad de quererse a sí mismo).
 
Un niño al que se le resuelven todos los problemas y al que se le facilita desmesuradamente la primera infancia (evitándole disgustos y frustraciones, ofreciéndole todo lo que quiere, o no pidiéndole esfuerzos, compromisos ni obligaciones) será un joven desprotegido. En La Granja vemos a este tipo de jóvenes a diario y, en la mirada, se puede ver que no se quieren, que no se sienten útiles porque nunca les han dejado hacer cosas de utilidad.
 
¿Cómo podemos evitar esto? Con 1 año que coma solo, aunque ensucie toda la mesa (al final es más que comer, se trata de un entrenamiento); con 3 años que se ate él mismo los zapatos; con 5 que se vista solo, aunque se ponga alguna prenda al revés (estad orgullosos y aceptad su equivocación, sólo así él podrá mirar con orgullo sus futuros errores); con 6 años que se prepare el desayuno; con 10 que haga la cena para toda la familia; y con 11 que se espabile él solo con el maestro y no se queje.
 
Esto es sólo un ejemplo, hay un montón de posibilidades para que entrenéis a vuestro hijo en las habilidades que necesitará para ir solo y orgulloso por la vida.

Infelicidad:

7 hábitos comunes de la gente infeliz

Liderazgo y rendimiento > Rendimiento > Rendimiento. Desarrollo personal

Hay circunstancias que sin duda pueden hacerte la vida infeliz. Pero una gran parte de tu infelicidad proviene de tu propio pensamiento, de tu comportamiento y de tus hábitos. En este artículo me gustaría compartir contigo 7 de los hábitos cotidianos más destructivos que te pueden crear descontento en tu propio mundo interior. Pero también voy a compartir lo que ha funcionado y lo que en mi vida me ha ayudado a minimizar o superar estos hábitos.

 


7 hábitos comunes de la gente infeliz

"Muy poco se necesita para tener una vida feliz, está todo dentro de ti mismo, en tu forma de pensar." Marco Aurelio

"Seamos agradecidos con las personas que nos hacen felices, son los encantadores jardineros que hacen florecer nuestra alma."
Marcel Proust

1/ El objetivo de la perfección


¿La vida tiene que ser perfecta antes de que tú seas feliz? ¿Tienes que comportarte de una manera perfecta y obtener resultados perfectos para ser feliz?

Si así actúas, no te será fácil encontrar la felicidad. En general, configurar tus expectativas de rendimiento a un nivel inhumano, te conduce a una baja autoestima y sentir que no eres lo suficientemente bueno, aunque es posible que hayas tenido un montón de buenos o excelentes resultados. Crees que tú y lo que tú haces no es lo suficiente suficientemente bueno, excepto quizás en alguna ocasión de vez en cuando, cuando sientes que algo ha salido perfecto.

¿Cómo superar este hábito? Hay tres cosas que me ayudaron a dejar el hábito del perfeccionismo y ser más relajado:

a/ Ser lo suficientemente bueno. Si tu objetivo es la perfección, por lo general nunca acabas de terminar un proyecto o cualquier otra cosa. Así que da por suficientemente bueno lo que ya está bien hecho, pero no lo utilices como excusa para aflojar tu rendimiento. Simplemente date cuenta de que hay algo que se llama "suficientemente bueno" y cuando llegues allí, entonces acaba con lo que estás haciendo.

b/ Ponte una fecha límite. Establecer un plazo te hace espabilar y en general es una buena manera de ayudarte a dejar de lado la necesidad de pulir demasiado las cosas.

c/ Date cuenta de lo que te cuesta el mito de la perfección. Para mí esta fue una razón muy poderosa para dejar de lado el perfeccionismo y la que más me digo a mí mismo aún cuando aparecen ideas de perfección en mi mente. Al ver demasiadas películas, escuchar demasiadas canciones o simplemente creerte lo que el mundo te está diciendo que es muy fácil que te dejes llevar por los sueños de perfección. Suena muy bonito y maravilloso por lo que tú quieres imitarlo. Pero en la vida habitual, la perfección choca con la realidad y tiende a causar mucho sufrimiento y estrés en tu interior así como en las personas que te rodean. Puede dañarte y posiblemente, te llevará a acabar con tus relaciones, trabajos, proyectos, etc. sólo porque tus expectativas no son de este mundo. Me resulta muy útil para recordármelo a mí mismo.

2/ Vivir en un mar de voces negativas

Nadie es una isla. Con quién nos juntamos, qué leemos, vemos y escuchamos tiene gran efecto sobre cómo nos sentimos y pensamos. Se te hará mucho más difícil ser feliz si te dejas arrastrar por voces negativas. Estas voces te dicen que la vida siempre será en gran parte infeliz, peligrosa y llena de miedo y de límites. Así ven la vida estas voces: desde una perspectiva negativa.

¿Cómo superar este hábito? Sustituir las voces negativas por influencias más positivas es una forma muy poderosa de hacerlo. Puede ser como un abrirte a un nuevo mundo. Pasa más tiempo con gente positiva, música inspiradora, libros, películas y shows de TV que te hagan reír y pensar de una manera nueva acerca de la vida. Puedes empezar poco a poco. Por ejemplo, trata de leer un blog o un libro de superación, o escuchar un audio libro mientras desayunas en lugar de leer el periódico o ver las noticias en la televisión.

3/ Quedarse demasiado atascado en el pasado y en el futuro


Pasar gran parte de tu tiempo en el pasado y revivir los viejos recuerdos dolorosos, los conflictos, las oportunidades perdidas y así sucesivamente, te puede lastimar mucho. Pasar gran parte de tu tiempo en el futuro e imaginar cómo las cosas podrían ir mal en el trabajo, en tus relaciones y en tu salud puede construir horribles escenarios de pesadilla dando vueltas una y otra vez en tu cabeza. No estar aquí y ahora en la vida te puede llevar a dejar de lado un montón de experiencias maravillosas.

Esto no es bueno si quieres ser feliz. ¿Cómo superar este hábito? Es casi imposible no pensar en el pasado o en el futuro. Y por supuesto es importante planificar para mañana y el próximo año así como tratar de aprender de tu pasado. Pero pensar en esas cosas raras veces te ayuda.

Así que trato de pasar mi tiempo, la mayor parte de mi tiempo de cada día, viviendo en el ahora. Consiste sólo en estar aquí en este momento y estar totalmente centrado en estas palabras que estoy escribiendo y después, al cocinar y comer mi almuerzo, o al hacer ejercicio, centrarte por completo en lo que estás haciendo. Trato de estar completamente concentrado en lo que estoy haciendo, y no quedarme ensoñando en el futuro o en el pasado.

Si me despisto, me concentro por unos minutos sólo en mi respiración o me quedo quieto y disfruto durante un rato con todos mis sentidos de todo lo que está a mí alrededor en este momento. Al hacer cualquiera de esas cosas que puedo alinearme a mí mismo de nuevo con el momento presente.

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Inutilidad

ELOGIO DE LO INÚTIL

Ya había promediado la redacción de esta nota cuando me llegó una invitación de la Universidad de Salamanca par asistir a un acto académico en el que el doctor José María Cerveró Santiago, catedrático de Física Teórica, disertaría precisamente en defensa de lo inútil. Esta coincidencia no lo es tanto porque también yo soy físico teórico y, como el colega salmantino, sé que algunos de los resultados más hermosos de la física, tales como la teoría de Einstein del campo gravitatorio y la teoría cuántica del campo electromagnético, son casi inútiles. O sea, no sirven, por ahora, “nada más” que para entender algunos aspectos de la realidad.

Hace poco, respondiendo a la inevitable pregunta de un estudiante, “¿para qué sirve eso?”, le contesté: “Para nada. ¿No le parece admirable que haya gentes que se dan el lujo de preferir cosas hermosas e ideas profundas a artefactos ingeniosos pero, a la postre, superfluos o incluso dañinos, tales como los automóviles acorazados?”

Nuestros primos los monos antropoides no llevan joyas. Tampoco las llevaban nuestros antepasados remotos. Las primeras joyas datan de hace menos de 50 mil años. Las primeras pinturas rupestres, tales como las de Altamira y Lascaux, son aún más recientes. Las mujeres no empezaron a acicalarse sino hace unos pocos miles de años, especialmente en el antiguo Egipto. Los primeros museos de arte y jardines botánicos datan del Renacimiento tardío. Y los salones de belleza fueron inventados hace poco más de un siglo. La técnica precede al arte, como la utilidad a la belleza.

¿Para qué sirve?

¿Para qué sirve saber que hay infinitos números primos, que las distancias entre las galaxias están aumentando, que los hombres de Neanderthal fueron reemplazados por los de Cromañón y que las cabezas de éstos eran mayores que las nuestras? Para nada. ¿Qué utilidad tiene una sinfonía de Beethoven, una pintura de Velázquez o un relato de García Márquez? La misma que las joyas, las ropas elegantes, los teoremas matemáticos o los hallazgos paleoantropológicos. O sea, ninguna.

No se busca la verdad ni la belleza por sí mismos a menos que se haya asegurado el sustento: Primum vivere, deinde philosophari. Pero no se es plenamente humano a menos que se aprecien la verdad y la belleza por sí mismas. O sea, a menos que se ame lo inútil que emociona o que hace pensar, sin esperar recompensa material alguna.

Sin embargo, la diferencia entre lo útil y lo inútil puede ser transitoria. Hace medio siglo, cuando Francis Crick y James Watson descubrieron el llamado código genético, supieron que con ello la biología molecular alcanzaba la mayoría de edad y que a partir de ese momento se desarrollaría con el vigor y la rapidez propias de una ciencia joven. Pero no sospecharon que pocas décadas después también nacería toda una industria fundada sobre esa ciencia, ni que uno de ellos, Watson, haría fuertes inversiones en dicha industria (Crick, en cambio, siguió ocupándose de temas inútiles, tales como el origen de la vida y la naturaleza de la psiquis.)

Otro de mis ejemplos favoritos es el de Apolonio, el primero en describir las secciones cónicas: elipse, parábola e hipérbola. Estas curvas son hermosas pero no fueron utilizadas hasta el siglo XVII, cuando Galileo se sirvió de la parábola para describir la trayectoria de una bala, y Kepler usó la elipse para describir la órbita de un planeta. El efecto fotoeléctrico, descubierto hace poco más de un siglo, encantó a los físicos porque no depende críticamente de la intensidad luminosa sino de la frecuencia. Durante mucho no sirvió sino para despertar o satisfacer la curiosidad. Eventualmente, a un ingeniero se le ocurrió utilizarlo para abrir y cerrar circuitos eléctricos al paso de una persona. Desde entonces no hay ascensor, escalera mecánica ni máquina-herramienta sin célula fotoeléctrica. Además, la explicación del efecto le valió a Einstein la mitad de su Premio Nobel. Obtuvo la otra mitad por explicar el movimiento browniano como efecto de choques moleculares. Esta fue otra hazaña que no tuvo repercusiones prácticas sino muchos años después.

Ayer, un estudiante me anunció que alguien está pensando en privatizar la astronomía. ¡Qué gran idea! Si alguien comprara un observatorio astronómico iría pronto a la quiebra, con lo que mostraría al gran público que hay objetos sagrados fuera de los templos. Entre esos objetos figuran la ciencia básica, las humanidades y las artes. Estas tres vestales son sagradas porque son patrimonio de la humanidad y porque quien intenta sacar utilidad inmediata de ellas las ensucia y se ensucia.

Lo que pasó con el arte bajo los regímenes autoritarios es elocuente: fue estatizado y, con ello, corrompido. Por ejemplo, en la Unión Soviética la exigencia de atenerse a los preceptos del llamado realismo socialista, que es una versión del utilitarismo, limitó la imaginación de los escritores, artistas plásticos y músicos. Por cierto que siguió habiendo artistas originales, pero no gozaron de apoyo estatal y sus obras no se incorporaron al bien común.

En resumidas cuentas, no exijamos que todo lo que hagamos tenga una utilidad inmediata. Basta que sean buenas, basta que nos ayuden a gozar de la vida. Al fin y al cabo, la búsqueda y el goce de lo inútil distinguen al ser humano de sus parientes de otras especies. Por esto propongo este nuevo nombre para nuestra especie: Homo inutilis.

Por Mario Bunge    27/08/13

Maneras de ser

Algunas formas de ser
¿Qué es ser solidario, fuerte, amigo, justo, feliz? Imperdibles apostillas de un maestro de la vida y de la medicina.
Dr. Paco Maglio

ÍNDICE 
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Ser solidario es:

  • Saludar al portero con el mismo respeto y delicadeza que saludamos al dueño de la empresa (los dos son personas y como tal tienen dignidad y no precio).
  • Incorporar el “buen día” y “gracias” al lenguaje diario.
  • Aprender a pedir perdón en los detalles mínimos (cuando tropezamos con alguien, por ejemplo) como entrenamiento al perdón de los grandes defectos.
  • Reconocer nuestros errores para posibilitar la “culpa reflexiva”, que permite reparar el daño y al mismo tiempo liberarnos de la culpa.
  • Antes de opinar, en una discusión, pensar si el otro, a lo mejor, tiene razón.
  • Tratar a los demás como nos gustaría que los demás nos traten a nosotros.
  • Al hacer algo a otro, pensar si a mí me gustaría que me lo hicieran.
  • Encontrar en el otro la razón de ser de uno.
  • Buscar el bálsamo del consenso antes que la estadística de una votación.
  • No callarse ante las injusticias, más bien denunciarlas, como le espetaba Santa Catalina de Siena a los obispos de entonces: “ por su silencio hay corrupción”.
  • Ver en los otros rostros, rostros tan queribles y tan humanos como nuestros propios rostros.
  • Ser solidario, en fin,  es amar hasta el fin.

Ser fuerte es:

  • Amar a alguien en silencio.
  • Irradiar felicidad cuando se es infeliz.
  • Perdonar aunque el perdón no sea merecido.
  • Esperar aunque no se crea en el regreso.
  • Mantenerse en calma en los momentos de desesperación.
  • Demostrar alegría aún en la tristeza.
  • Sonreír cuando se desea llorar una tristeza.
  • Hacer a alguien feliz cuando se tiene el corazón hecho pedazos.
  • Callar cuando lo ideal sería gritar a todos tu angustia.
  • Consolar al que necesita consuelo.
  • Tener fe aunque no se crea.
  • Sentirse amado más que sentirse con fortaleza.

Ser humilde es:

  • Desistí de querer tener siempre la razón, con eso cometí menos errores; eso se llama Humildad.
  • El humilde siempre está dispuesto a escuchar y a aprender.
  • Ser humilde es permitir que cada experiencia te enseñe algo.
  • La humildad consiste en callar nuestras virtudes y permitirle a los demás descubrirlas.
  • Nadie está más vacío que aquel que está lleno del “yo mismo”.
  • Todavía tengo mucho para aprender, no lo sé todo. Eso es humildad.
  • Ser humilde es callar y escuchar el grito del silencio.
  • Ser humilde es no juzgar a alguien antes de tiempo.
  • Quien conoce su ignorancia revela una gran humildad y una profunda sabiduría.
  • El sabio se distingue sin exhibirse (Lao).
  • Habla simplemente cuando sea necesario. Si no tienes nada bueno, verdadero y útil que decir, es mejor quedarse callado. (Taoismo).
  • Ser humilde es ser inmune a los elogios o alabanzas desmesuradas.
  • Cuando te quedan solo 2 galletas y tu esposa elige la más chiquita es porque te ama y es humilde.
  • No procuro saber las respuestas, procuro comprender las preguntas (Confucio).

Ser justo es:

  •  Ver en los otros rostros, rostros tan queribles y tan humanos como nuestros propios rostros.
  • No se puede vivir sin límites, no se puede vivir sin leyes.
  • Pero cuando hay amor las leyes no son necesarias.
  • La única diferencia justa es la que favorece al más desposeído y no al más poderoso.
  • Cuando la diferencia se convierte en desigualdad no hay justicia.
  • Cuando la diferencia se construye como convivencia, entonces hay justicia.
  • La justicia es la equidad distributiva: al que de por sí tiene más darle un poco menos, para darle un poco más al que de por sí tiene menos (J.Rawls).
  • La justicia es la mayor de las virtudes y la justicia política, la mayor de las justicias (Aristóteles).
  • Dar sin recordarlo y recibir sin olvidarlo.

Ser amigo es:

  • Un hermano que se elige.
  • Conversar con un amigo un rato muy largo sin pronunciar palabras e irse con la sensación de haber tenido la mejor de las conversaciones (Taoismo).
  • Es imposible vivir sin amigos.
  • Al amigo hay que quererlo por lo que es y no por lo que tiene.
  • “Un amigo es uno mismo con otro cuero” (Atahualpa Yupanqui).
  • La amistad es como la sangre que acude a la herida sin que la llamen (Anónimo).
  • La amistad es un alma en que habitan dos cuerpos.
  • La amistad es un corazón en que habitan dos almas.
  • “Con un amigo bandera verde con Dios” (dicho turfístico).

Ser feliz es:

  • Desear lo que se tiene.
  • Vivir para los demás.
  • No envidiar.
  • Desear el bien para los otros.
  • Hacer el bien: “el bien-hacer lleva al bien-estar” (la “eudaimonia” de Aristóteles).
  • Si te quedás llorando mirando la puerta de la felicidad que se cerró, las lágrimas te impedirán ver las otras puertas que se abren (Taoismo).
  • Compartir es partir-con.
  • Cumplir con el deber.
  • Sobreponerse a la adversidad y no  quedarse en el lamento.
  • “La melancolía es la felicidad de estar triste” (Victor Hugo).

Crianzas:

 Escuela Para Padres.
Cómo ser buenos padres
1. Demuéstrale lo mucho que le quieres.

Todos los padres quieren a sus hijos pero ¿se lo demuestran cada día?, ¿les dicen que ellos son lo más importante que tienen, lo mejor que les ha pasado en la vida? No es suficiente con atender cada una de sus necesidades: acudir a consolarle siempre que llore, preocuparse por su sueño, por su alimentación; los cariños y los mimos también son imprescindibles. Está demostrado; los padres que no escatiman besos y caricias tienen hijos más felices que se muestran cariñosos con los demás y son más pacientes con sus compañeros de juegos. Hacerles ver que nuestro amor es incondicional y que no está supeditado a las circunstancias, sus acciones o su manera de comportarse será vital también para el futuro. Sólo quien recibe amor es capaz de transmitirlo. No se van a malcriar porque reciban muchos mimos. Eso no implica que dejen de respetarse las normas de convivencia.

2. Mantén un buen clima familiar.Para los niños, sus padres son el punto de referencia que les proporciona seguridad y confianza. Aunque sean pequeños, perciben enseguida un ambiente tenso o violento. Es mejor evitar discusiones en su presencia, pero cuando sean inevitables, hay que explicarles, en la medida que puedan comprenderlo, qué es lo que sucede. Si nos callamos, podrían pensar que ellos tienen la culpa.Si presencian frecuentes disputas entre sus padres, pueden asumir que la violencia es una fórmula válida para resolver las discrepancias.

3. Educa en la confianza y el diálogo.Para que se sientan queridos y respetados, es imprescindible fomentar el diálogo. Una explicación adecuada a su edad, con actitud abierta y conciliadora, puede hacer milagros. Y, por supuesto, ¡nada de amenazas! Tampoco debemos prometerles nada que luego no podamos cumplir; se sentirían engañados y su confianza en nosotros se vería seriamente dañada. Si, por ejemplo, nos ha surgido un problema y no podemos ir con ellos al cine, tal como les habíamos prometido, tendremos que aplazarlo, pero nunca anular esa promesa.

4. Debes predicar con el ejemplo.Existen muchos modos de decirles a nuestros hijos lo que deben o no deben hacer, pero, sin duda, ninguno tan eficaz como poner en práctica aquello que se predica. Es un proceso a largo plazo, porque los niños necesitan tiempo para comprender y asimilar cada actuación nuestra, pero dará excelentes resultados. No olvidemos que ellos nos observan constantemente y "toman nota". No está de más que, de vez en cuando, reflexionemos sobre nuestras reacciones y el modo de encarar los problemas.Los niños imitan los comportamientos de sus mayores, tanto los positivos como los negativos, por eso, delante de ellos, hay que poner especial cuidado en lo que se dice y cómo se dice.

5. Comparte con ellos el máximo de tiempo.Hablar con ellos, contestar sus preguntas, enseñarles cosas nuevas, contarles cuentos, compartir sus juegos... es una excelente manera de acercarse a nuestros hijos y ayudarles a desarrollar sus capacidades. Cuanto más pequeño sea el crío, más fácil resulta establecer con él unas relaciones de amistad y confianza que sienten las bases de un futuro entendimiento óptimo. Por eso, tenemos que reservarles un huequecito diario, exclusivamente dedicado a ellos; sin duda, será tan gratificante para nuestros hijos como para nosotros.A ellos les da seguridad saber que siempre pueden contar con nosotros. Si a diario queda poco tiempo disponible, habrá que aprovechar al máximo los fines de semana.

6. Acepta a tu hijo tal y como es.Cada crío posee una personalidad propia que hay que aprender a respetar. A veces los padres se sienten defraudados porque su hijo no parece mostrar esas cualidades que ellos ansiaban ver reflejadas en él; entonces se ponen nerviosos y experimentan una cierta sensación de rechazo, que llega a ser muy frustrante para todos. Pero el niño debe ser aceptado y querido tal y como es, sin tratar de cambiar sus aptitudes.No hay que crear demasiadas expectativas con respecto a los hijos ni hacer planes de futuro. Nuestros deseos no tienen por qué coincidir con sus preferencias.

7. Enséñale a valorar y respetar lo que le rodea.Un niño es lo suficientemente inteligente como para asimilar a la perfección los hábitos que le enseñan sus padres. No es preciso mantener un ambiente de disciplina exagerada, sino una buena dosis de constancia y naturalidad. Si se le enseña a respetar las pequeñas cosas -ese jarrón de porcelana que podría romper y hacerse daño con él, por ejemplo-, irá aprendiendo a respetar su entorno y a las personas que le rodean.Muchos niños tienen tantos juguetes que acaban por no valorar ninguno. A menudo son los propios padres quienes, como respuesta a las carencias que ellos tuvieron, fomentan esa cultura de la abundancia. Lo ideal sería que poseyeran sólo aquellos juguetes con los que sean capaces de jugar y mantener cierto interés.Guardar algunos juguetes para más adelante puede ser una buena medida para que no se vea desbordado y aprenda a valorarlos.

8. Los castigos no le sirven para nada.Los niños suelen recordar muy bien los castigos, pero olvidan qué hicieron para "merecerlos". Aunque estas pequeñas penalizaciones estén adecuadas a su edad, si se convierten en técnica educativa habitual, nuestros hijos pueden volverse increíblemente imaginativos. Disfrazarán sus actos negativos y tratarán de ocultarlos. Podemos ofrecerles una conducta aceptable con otras alternativas.

9. Prohíbele menos, elógiale más.Para un crío es tremendamente estimulante saber que sus padres son conscientes de sus progresos y que además se sienten orgullosos de él. No hay que escatimar piropos cuando el caso lo requiera, sino decirle que lo está haciendo muy bien y que siga por ese camino. Reconocer y alabar es mucho mejor que lo que se suele hacer habitualmente: intervenir sólo para regañar.Siempre mencionamos sus pequeñas trastadas de cada día. ¿Por qué no hacemos lo contrario? Si, con un gesto cariñoso o un ratito de atención resaltamos todo lo positivo que nuestros hijos hayan realizado, obtendremos mejores resultados.

10. No pierdas nunca la paciencia.Difícil, pero no imposible, Por más que parezcan estar desafiándote con sus gestos, sus palabras o sus negativas, nuestro objetivo prioritario ha de ser no perder jamás los estribos. En esos momentos, el daño que podemos hacerles es muy grande. Decirles: "No te aguanto"; "Qué tonto eres"; "Por qué no habrás salido como tu hermano" merman terriblemente su autoestima. Al igual que sucede con los adultos, los niños están muy interesados en conocer su nivel de competencia personal, y una descalificación que provenga de los mayores echa por tierra su autoconfianza. Contar hasta diez, salir de la habitación..., cualquier técnica es válida antes de reaccionar con agresividad ante una de sus trastadas.En caso de que se nos escape un insulto o una frase descalificadora, debemos pedirles perdón de inmediato. Reconocer nuestros errores también es positivo para ellos.