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"Tiempo" E. Toll


No podemos fijarnos la meta de liberarnos del ego y dar los pasos necesarios para alcanzarla en un futuro. Lo único que obtenemos es mayor insatisfacción, más conflictos internos, porque siempre nos parecerá que nunca llegamos, que nunca "alcanzamos" ese estado. Cuando fijamos para el futuro la meta de liberarnos del ego, nos damos más tiempo y, más tiempo significa más ego. Examine con cuidado si su búsqueda espiritual es una forma disfrazada de ego. Hasta tratar de deshacernos del "yo" puede ser una forma de querer más si la fijamos como una meta para el futuro. Darse más tiempo es precisamente eso: darle más tiempo al "yo". El tiempo, es decir, el pasado y el futuro, es lo que alimenta y empuja al yo falso fabricado por la mente, y el tiempo vive en la mente. No es algo que exista objetivamente en "alguna parte". Si bien es una estructura mental necesaria para la percepción sensorial, indispensable para efectos prácticos, es el mayor obstáculo para llegar a conocernos. El tiempo es la dimensión horizontal de la vida, la capa superficial de la realidad. Y está además la dimensión vertical de la profundidad, accesible solamente a través del portal del momento presente.
Entonces, en lugar de sumarnos tiempo, debemos eliminarlo. Eliminar al tiempo de la conciencia es eliminar al ego, es la única práctica verdaderamente espiritual.
Claro está que cuando hablamos de eliminar el tiempo no nos referimos al tiempo del reloj, el cual representa el uso del tiempo para efectos prácticos como fijar una cita o planear un viaje. Sería casi imposible funcionar en este mundo sin el tiempo del reloj. A lo que nos referimos es a la eliminación del tiempo psicológico, la preocupación constante de la mente egotista con el pasado y el futuro, y su retiscencia a ser una con la vida viviendo en consonancia con la existencia inevitable del momento presente.
Cada vez que en lugar de decirle "no" a la vida le damos un "sí, cada vez que permitimos que el momento presente sea como es, disolvemos el tiempo y también el ego. Para sobrevivir, el ego debe dar más importancia al tiempo (pasado y futuro) que al momento presente. El ego no soporta la amistad con el momento presente, salvo por breves momentos, lo suficiente para obtener lo que desea. Pero no hay nada que satisfaga al ego durante mucho tiempo. Mientras controle nuestras vidas, nos hará infelices de dos maneras. Una, al no obtener lo que deseamos y la otra al obtener lo que deseamos.
Todo aquello que es o que sucede es la forma adoptada por el Ahora. Mientras nos resistamos internamente, la forma, es decir el mundo, se convertirá en una barrera impenetrable que nos separará de lo que somos más allá de la forma, de la Vida única informe que somos. Cuando damos un "sí" interior a la forma adoptada por el Ahora, esa forma se convierte en la puerta hacia la dimensión de lo informe. La separación entre Dios y el mundo se disuelve.
Cuando reaccionamos contra la forma que la vida adopta en este momento, cuando tratamos al Ahora como un medio, un obstáculo o un enemigo, fortalecemos nuestra propia identidad en la forma: el ego. De allí la reactividad del ego. ¿Qué es reactividad? Es la adicción a la reacción. Mientras más reactivos somos, más nos enredamos con la forma. Mientras más identificados con la forma, más fuerte es el ego. Entonces nuestro Ser a duras penas logra proyectar su luminosidad a través de la forma.
Cuando no oponemos resistencia a la forma, aquello que está más allá de ella en nuestro interior emerge como una Presencia que lo abarca todo, un poder silencioso mucho más grande que la breve identidad con la forma, mucho más grande que la persona. Es nuestra esencia más profunda que no tiene parangón en el mundo de la forma.

Eckhart tolle/facebook

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Sobre el vínculo de padres e hijos

Miércoles 17 de junio de 2009, por Ingrid

Artículo de Carlos Fresneda

Llora el niño. Y en vez de guiarnos por nuestro instinto de padre o madre, nos fiamos a ciencia ciega de lo que dice el "experto"... Si lo cogemos una y otra vez, le estamos malcriando. Si intentamos reconfortarle, nos estamos dejando manipular. Lo mejor es dejarle llorar y llorar. Que aprenda y se calle.

Se despierta el niño. Se resiste a dormir en su oscura y solitaria habitación y busca el calor y la protección de la cama de sus padres... No hay que ceder, insiste el "experto". Dormir con los padres tiene grandes riesgos. Sí, ya sabemos que se ha hecho durante siglos. Pero no es apropiado, está mal visto, no es sano.

No quiere ir a la guardería el niño. Se pasa todo el rato llorando la ausencia de mamá. No juega, no canta, no ríe... Nada que no se cure con el tiempo (de nuevo el "experto"). La "ansiedad de la separación" remite al cabo de uno o dos meses, señora. Los niños son felices en la guardería, descuide. Aprenden mucho. Socializan.

Están confabulados los "expertos", eso parece. La consigna de la pediatría oficial ha sido alentar la separación de madres de hijos, y no vamos a recordar ahora cómo hace treinta años nos vendían la incuestionable superioridad de la leche de bote frente a la teta materna.

"Somos los únicos mamíferos que les damos una patada a nuestros hijos para mandarles a otra habitación, que les damos una chupete para que se callen y que nos buscamos cuanto antes un trabajo o una ocupación para no sentirnos frustrados o frustradas".

Le tomamos la palabra a Mar Palmer, 32 años, madre de dos y un tercero en camino, allá en Mallorca. A la mayor, Mariona, la metimos mucha caña y aún está pagando todos los errores que cometimos fiándonos de los "expertos", recuerda. "Con el tiempo nos dimos cuenta de cómo todos esos consejos te impiden escuchar tus instintos maternales, te generan agresividad y acaban haciendo mucho daño a los niños".

Mar acabó dejando su trabajo en el ayuntamiento y volcándose con sus hijos: "Lo primero son ahora ellos, eso lo tengo claro. Tienes que pagar un precio, pero lo ganas por otro lado. Con Nil, el segundo, todo ha sido muchísimo más fácil. Le di de mamar hasta los tres años, durmió con nosotros, descubrí lo importante que es llevarlo en brazos... El niño confía en sus padres, y ahora es él el que se va despegando, y todo de una manera muy natural".

Sin premeditación, aunque con nocturnidad, Mar se fue abonando a eso que los americanos llaman "attachment parenting" y que no es ni más ni menos que el vínculo paternal o el apego entre padres e hijos. Por instinto, Mar acabó haciendo piña con otros padres mallorquines en "Neixer i Creixer" (Nacer y Crecer), una de las asociaciones pioneras en eso que también llamamos la "crianza natural".

"Al principio te entran dudas y tienes que hacer frente a mucha presión social, empezando por tus propios amigos", confiesa Mar. "Pero ayuda mucho eso de estar en una red de gente que está en la misma onda que tú... Y ya somos unos cuantos".

En Madrid, decenas de padres buscan también otra manera de crecer con sus hijos en la Escuela de Familias Al Alba. Fabiola Aguado, directora y terapeuta infantil, rompe una lanza por el "vínculo paternal": "No se trata de una manera utópica y romántica de ser padres, sino de una forma sensata y sensible de afrontar la paternidad. Hay que estar presentes y disponibles para atender las necesidades de los hijos".

Nuestra sociedad fomenta una falsa autonomía en los niños, insiste Fabiola. Si los padres no están, los niños van arrastrando unas carencias que se traducen más adelante en una dependencia profunda. Lo que los hijos necesitan en los primeros años es una base segura... Hay estudios que demuestran que los niños criados con "vínculo paternal" tienen más confianza en sí mismos y son a la larga más independientes.

La idea del "vínculo paternal" o "attachment parenting" se remonta a los años cincuenta, con los famosos estudios del psiquiatra John Bowlby. El apego entre padres e hijos es "una necesidad biológica" y algo común en todos los primates, sostiene Bowlby. En cada fase de crecimiento, los niños (las crías) buscan la proximidad, el contacto y la protección de una persona adulta. Durante siglos, ésa ha sido la clave de la supervivencia.

Pero las sociedades modernas avanzan -es un decir- en sentido contrario. La separación traumática entre madres e hijos comienza ya en el parto hospitalario, por no hablar de la distancia con las que muchas mujeres viven sus propios embarazos, siempre a expensas de lo que certifique el "experto".

El mundo laboral, diseñado por los hombres y para los hombres, pasa como una apisonadora sobre muchísimas mujeres que no tienen elección: familia o trabajo. Nadie parece plantearse el impacto emocional que causa a madres y niños la separación al cabo de cuatro meses, ni cómo esa ruptura forzosa afecta a la salud y a la vida emocional del pequeño, que se pasa la mayor parte del día en brazos ajenos, enganchado al falso consuelo del chupete y del biberón.

Las barreras en las familias se van haciendo cada vez más altas, y pronto vendrá la maratón de actividades extraescolares. El caso es estirar las jornadas de los niños tanto como las nuestras, cubrir lo más posible las ausencias y reducir los "lazos" entre padres e hijos a un beso de buenas noches. A veces ni eso.

La antropóloga Margaret Mead realizó hace cuatro décadas un estudio entre varias tribus del mundo y demostró que las más violentas eran las que privaban a los niños del contacto físico con los padres a edad temprana.

La doctora Marcelle Geber tuvo la osadía de comparar la "tribu" europea y sus "civilizadas" costumbres (bebés al biberón, en habitaciones separadas, empujados en carritos) con 308 niños criados a la vieja usanza en Uganda (amamantados a demanda, compartiendo cama, a lomos de sus madres). Su conclusión: los niños africanos aventajaban a los blancos en capacidad motriz y en capacidad intelectual durante el primer año.

Y así llegamos hasta el doctor William Sears, padrino del "attachment parenting", más de una década rebelándose contra la pediatría oficial y promoviendo una relación más cercana y armoniosa entre padres e hijos. Sus consejos han servido de acicate para miles de padres de todo el mundo, reunidos en Attachment Parenting International, que cuenta ya con grupos en países europeos como Gran Bretaña, Holanda y Alemania. Según William Sears, los cimientos del "vínculo paternal" se crean en el alumbramiento, en ese "período sensitivo" tan común al de todos los mamíferos y tan ajeno a los asépticos protocolos hospitalarios. La lactancia, advierte, es una fuente de alimento no sólo material sino también emocional para un niño en los primeros meses de vida.

Sears aconseja cargar con todo lo posible con los niños, en brazos o colgados, pero manteniendo la proximidad física y el contacto. El pediatra del "apego" defiende a capa y espada las virtudes de la cama familiar o colecho y resume sus siete "mandamientos" en dos: cree en el llanto de tu hijo y ¡cuidado con los "expertos"!

Como respuesta a tantos y tantos libros "crueles y despiadados", el pediatra Carlos González decidió precisamente escribir: "Bésame mucho". Creo, sinceramente, que los padres lo harían mucho mejor si no hubieran existido todos esos manuales que incitan a desconfiar de los niños y a tratarles con total desprecio.

"No quiero entrar en lo que es bueno o malo para el niño a largo plazo, si va a ser más o menos inteligente porque duerma contigo o los lleves en brazos", afirma Carlos. "Lo que los niños necesitan, hoy y ahora, es afecto y proximidad. Y lo que han aconsejado por desgracia los "expertos" durante muchos años es justo lo contrario, hasta el punto de prohibir casi el contacto entre madres e hijos".

El autor de "Bésame mucho" nos recuerda los experimentos con gorilas que se "olvidan" de cómo ser madres cuando las meten en la jaula. A los hombres y a las mujeres, sostiene, nos pasa algo similar: vivimos en estado de cautividad, confinados en ambientes artificiales, atrapados por normas culturales y alejados de nuestros instintos y nuestros imperativos biológicos.

Se nos ha olvidado ser padres

González pone sobre el tapete un estudio comparativo sobre la crianza de los niños en varias culturas, publicado hace cuatro años en la revista "Pediatrics"... En 25 de 29 sociedades, los niños dormían con la madre o con los dos padres. En 30 de 30, los niños eran trasportados en brazos o a la espalda. En todas ellas se les amamantaba a demanda y la edad media del destete estaba entre los dos y los tres años.

El pediatra rompe también con el mito de que los hombres se han lavado las tradicionalmente las manos, y se remite a "La Historia Natural de la Paternidad" de Susan Allport: "El alejamiento del padre es fruto de la revolución industrial. Los padres han trabajado toda la vida en casa o han velado por la protección de sus hijos. Su papel puede cambiar, como lo está haciendo ahora, pero hay que acabar con ese mito".

Años de experiencia como padre y de consulta como pediatra, le han permitido también a Carlos González conocer muy de cerca el dilema de tantas familias de hoy en día... "Eso del tiempo de calidad es un cuento. Con los niños hay que estar, simplemente estar, y no obsesionarse con cronometrar los minutos que se pasa con ellos y aprovecharlos al máximo para hacer algo importante".

Para María Jesús Ruiz, 40 años, lo más impagable de estos tres últimos con su hijo Víctor han sido "los largos paseos sin rumbo" en el pueblo en donde viven, Guadarrama. Y también, las siestas compartidas, o poder llevar a su hijo a la compra, a tomar el aperitivo, a un concierto entre semana y a todas esas cosas que no podría haber hecho si trabajara a tiempo completo.

Intenté llevarle a la guardería con dos años y medio, pero lo pasaba mal y un día me dijo: "Mamá, vámonos a casa"... Para mí fue una señal. Hemos pasado mucho tiempo juntos desde entonces, y eso es impagable. Siempre ha estado muy apegado a mí, pero ahora se está uniendo más a su padre... Yo lo que quiero es que mi hijo sea feliz. Como dice su abuelo: ¡Ya tendrá tiempo de aburrirse en el colegio!

María Jesús ha vuelto a trabajar a horas perdidas, como profesora de español, pero no envidia en absoluto a sus amigas... "Al hijo de una de ellas le escuché decir el otro día que quiere marcharse a vivir al colegio, con cuatro años... Me pareció muy triste. Soy consciente de que estar tan cerca de tus hijos es navegar contra la corriente, pero yo estoy convencida de una cosa: cuidar de tus hijos es cuidar de la sociedad del futuro".

Autor: Carlos Fresneda Tomado del sitio: http://www.enbuenasmanos.com/articu...

 

Cambiar

Como cambiar tu vida

Todo el mundo tiene una historia.

Algunas historias son más felices que otras. Algunas son trágicas. Pero debajo de la superficie de nuestras historias, cada uno de nosotros tenemos heridas que necesitan ser sanadas.

Aquí hay cinco maneras de vencer las dificultades, cambiar tu vida y utilizar tu historia para encontrar tu propósito en la vida .

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Examinar tu historia

Nuestra historia nos afecta de una manera que no nos damos cuenta.

También es lo que te hace especial y único.

Tomate el tiempo para escribir tu historia, para calcular tus puntos de dolor más profundos, tus mayores logros, tus verdaderas fortalezas.

Puedes compartir con un amigo, un pariente o en tu blog o puedes nunca compartirlo.

Pero tener a alguien que realmente te escuche, te vea y empatice con tu historia es una poderosa manera de curar tus heridas.

Cuando puedes encontrar un sentido a tus heridas más profundas, catapultas tu vida al siguiente nivel, te liberas del dolor, la vergüenza y la incomodidad poco a poco.

Y lo siguiente que sabes,   es que tu vida se siente más útil y tienes más energía porque ya no estás enredado en tu historia.

 

Localiza los puntos de la vergüenza

Es una pena que sucede cuando hacemos las cosas fuera de las normas sociales.

Terminar la escuela, obtener un título universitario, conseguir un trabajo respetable, tener una boda, la compra de una casa y formar una familia es el camino socialmente aceptado en nuestra cultura.

Cuando nos desviamos de este camino, el sentido de pertenencia que profundamente anhelamos puede faltar en nuestras vidas.

Nos sentimos profundamente inadecuados y con un profundo sentimiento de vergüenza por la vida, como si nunca fueramos a ser lo suficientemente buenos para pertenecer a cualquier lugar .

Liberar la vergüenza al compartirla con el mundo, esto ayuda a disolver la carga emocional que te rodea.

Superar la vergüenza es posible, tienes que darte cuenta de que no estás solo, no es tu culpa, y todos tenemos cosas por las cuales trabajar y movernos.

Ninguna cantidad de logros socialmente aceptados te van a hacer sentir como que has tenido una vida con propósito si no estás realmente alineado con tu camino.

 

Averiguar lo que realmente valoras

¿Qué es importante para ti? ¿Amor? ¿Dinero? ¿El éxito profesional?

¿Vivir en una bonita casa en un barrio elegante con 3 hijos o viajar por el mundo?

Al estar conectado con lo que es más importante, naturalmente, te alinea con tu propósito más elevado.

La vida no es perfecta ni las cosas que suceden, pero es bueno estar conectado con lo importante que esperas que te traiga algo de paz al final de tu vida.

 

Encuentra pequeñas maneras de cuidar de ti mismo

Cuando empiezas a hacer pequeños cambios en mi vida, todo cambia.

Comenzar a cuidar tu cuerpo a través de comer alimentos nutritivos. Hacer ejercicio y sentirte fuerte.

En vez de pensar en tus puntos de vergüenza y de las viejas conductas autodestructivas, tu cuidado cambia la forma en que observas el mundo.

Estos cambios no suceden de la noche a la mañana. Toma años para ser más alineado con tu vida y cambiar los comportamientos autodestructivos.

Si no sabes por dónde empezar, elige un área de tu vida que necesitas trabajar.

Si se trata de la dieta, realiza a un pequeño cambio que puedas hacer todos los días.

A lo mejor es añadir un poco de verdura a tu plato. Beber más agua. Comer menos azúcar. Crea el hábito y hazlo todos los días durante 30 días.

No dejes que tu mente te diga que no puedes. Permítete sentir el éxito del cambio, un pequeño cambio crea un cambio sostenible.

Ve despacio y se amable contigo mismo.

Una vez que domines el arte de un pequeño cambio, es más fácil crear tracción.

 

Date cuenta de que no es tu historia y crea un cambio en la percepción

Tu historia es la ruta para descubrir un gran propósito de tu vida.

Una persona que está en un accidente de coche y termina en una silla de ruedas hace frente a su dolor y saca lo mejor de una situación difícil, ayudando a otras personas que están a través de la misma situación.

Tienes una opción : aceptar tu historia y utilizarla como un maestro, o rechazarla y convertirte en una víctima.

Tu historia no es lo que eres como ser humano, sino conocerte a ti mismo y convertir tus heridas más profundas en fortalezas es la mayor contribución que puedes aportar a ti mismo y el mundo que te rodea.

Es posible que descubras que eres mucho más valioso de lo que piensas y que todo lo que has pasado tiene un propósito después de todo. (http://es.globedia.com/como-cambiar-tu-vida)

 

Toll/fb

LAS RELACIONES COMO PRÁCTICA ESPIRITUAL

12 de abril de 2013 a la(s) 22:29 
Mientras el modo de conciencia egotista y todas las estructuras sociales, políticas y económicas que este creó entran en su etapa final y se destruyen, las relaciones entre hombres y mujeres reflejan el profundo estado de crisis en el que la humanidad se encuentra ahora. En la medida en que los humanos se han ido identificando cada vez más con la mente, la mayoría de las relaciones no se arraigan en el Ser y así se convierten en una fuente de dolor y permanecen dominadas por los problemas y el conflicto. 
Ahora hay millones de personas que viven solas o como padres solteros, incapaces de establecer una relación íntima o renuentes a repetir el drama demente de las relaciones pasadas. 
Otros saltan de una relación a otra, de un ciclo de placer y dolor a otro, en busca de la meta esquiva de realización a través de la unión con la polaridad de energía contraria. Otros se comprometen y continúan juntos en una relación disfuncional -en la que prevalece la negatividad- por el bien de los hijos, por la seguridad, la fuerza de la costumbre, el miedo a estar solos o algún otro arreglo "beneficioso", o incluso por la adicción inconsciente a la excitación del drama emocional y el dolor. 
Sin embargo, cada crisis supone no sólo un peligro sino también una oportunidad. Si las relaciones energizan y magnifican los patrones de la mente egotista y activan el cuerpo del dolor, como ocurre en estos tiempos, ¿por qué no aceptar este hecho más que tratar de escapar de él? ¿Por qué no cooperar con él en lugar de evitar las relaciones o continuar persiguiendo el fantasma de un compañero ideal como respuesta a sus problemas o como un medio de sentirse realizado? La oportunidad que está oculta en cada crisis no se manifiesta hasta que todos los hechos de una situación dada se reconocen y aceptan completamente. Mientras usted los niegue, mientras trate de escapar de ellos o desee que las cosas sean diferentes, la ventana de la oportunidad no se abrirá, y usted permanecerá atrapado en esa situación, que continuará siendo la misma o se deteriorará más. 
El reconocimiento y la aceptación de los hechos traen consigo un cierto grado de libertad. Por ejemplo, cuando usted sabe que no hay armonía y se da cuenta de ese hecho, a través de ese conocimiento ha aparecido un nuevo factor y la falta de armonía no puede permanecer sin cambiar. Cuando usted sabe que no está en paz, su conocimiento crea un espacio tranquilo que rodea a su falta de paz en un abrazo amoroso y tierno que la transmuta y la convierte en paz. En cuanto a la transformación interior, no hay nada que usted pueda hacer. No puede transformarse a sí mismo, y ciertamente no puede transformar a su pareja ni a ninguna otra persona. Todo lo que usted puede hacer es crear un espacio para que ocurra la transformación, para que entren la gracia y el amor. 
Así pues, siempre que su relación no funcione, siempre que lo "enloquezca" a usted y a su pareja, alégrese. Lo que era inconsciente está saliendo a la luz. Es una oportunidad de salvación. Todo el tiempo esté consciente de ese momento, particularmente de su estado interior. Si hay rabia, sepa que hay rabia. Si hay celos, actitud defensiva, impulso de discutir, necesidad de tener la razón, una frialdad interior que pide amor y atención, o dolor emocional de cualquier tipo, lo que sea, conozca la realidad de ese momento y esté atento a ese conocimiento. La relación entonces se volverá su sadhana, su práctica espiritual. Si usted observa una conducta inconsciente en su compañero, manténgala dentro del abrazo amoroso de su conocimiento para no reaccionar. La inconsciencia y el conocimiento no pueden coexistir durante mucho tiempo, incluso si el conocimiento está en la otra persona y no en la que está actuando llevada por la inconsciencia. La forma de energía que hay tras la hostilidad y el ataque encuentra la presencia del amor absolutamente intolerable. Si usted reacciona ante la inconsciencia de su compañero, se vuelve inconsciente también. Pero si en ese momento se acuerda de conocer su reacción, nada se ha perdido.
La humanidad está bajo una gran presión de evolucionar porque es nuestra única oportunidad de sobrevivir como especie. Esto afecta todos los aspectos de su vida y las relaciones cercanas en particular. Las relaciones nunca antes han sido tan problemáticas ni han estado tan cargadas de conflicto como ahora. Como habrá notado, su objetivo no es hacerlo feliz o realizarlo. Si usted continúa persiguiendo la meta de la salvación a través de una relación, se desilusionará una y otra vez. Pero si usted acepta que la relación es para hacerlo consciente en lugar de feliz, entonces sí le ofrecerá salvación y usted se sintonizará con la conciencia superior que quiere nacer en este mundo. Para quienes se aferran a los patrones antiguos, habrá cada vez más dolor, violencia, confusión y locura. 
Supongo que se necesitan dos para hacer de una relación una práctica espiritual, como usted sugiere. Por ejemplo, mi pareja todavía actúa según los viejos patrones de celos y control. Le he señalado eso muchas veces, pero es incapaz de verlo.
¿Cuántas persona se necesitan para hacer de su vida una práctica espiritual? No importa si su pareja no quiere cooperar. La salud mental -la conciencia- sólo puede llegar a este mundo a través de usted. Usted no necesita esperar a que el mundo se vuelva cuerdo, o a que otro se vuelva consciente, para ser usted un iluminado. Podría llegar a esperar por siempre. No acuse a los demás de ser inconscientes. En el momento en que usted comienza a discutir, se ha identificado con una posición mental y está defendiendo no sólo esa posición sino también su sentido de sí mismo. El ego entra a la carga. Usted se ha vuelto inconsciente. A veces puede ser apropiado señalar ciertos aspectos de la conducta de su cónyuge. Si usted está muy alerta, muy presente, puede hacer eso sin involucrar el ego, sin culpar, acusar o hacer daño al otro. Cuando su compañero actúa inconscientemente, abandone todo juicio. El juicio es, o bien confundir la conducta de alguien con quien es esa persona o proyectar la propia inconsciencia en otra persona y confundir eso con lo que es ella. Abandonar el juicio no significa que usted no reconozca la disfunción y la inconsciencia cuando la vea. Significa ser "el que conoce" en lugar de "ser la reacción" y el juez. Entonces, o bien usted estará totalmente libre de reacción o reaccionará y aún será el que conoce, el espacio en el que la reacción se observa y se le permite ser. En lugar de luchar contra la oscuridad, usted trae la luz. En lugar de reaccionar al error, usted lo ve y sin embargo al mismo tiempo mira a través de él. Ser el que conoce crea un espacio claro de presencia amorosa que permite a todas las cosas y a todas las personas ser como son. No existe mayor catalizador para la transformación. Si usted practica esto, su compañero no puede quedarse con usted y permanecer inconsciente. 
Si ambos están de acuerdo en que la relación será su práctica espiritual, mucho mejor. Entonces pueden expresar sus pensamientos y sentimientos mutuamente tan pronto como ocurran, o tan pronto como una reacción surja, de modo que no crean una brecha de tiempo en la que una emoción o una queja se encone y crezca. Aprenda a dar expresión a lo que siente sin acusar. Aprenda a escuchar a su compañero en una forma abierta, no defensiva. Déle espacio para expresarse. Esté presente. Acusar, defenderse, atacar, todos esos patrones diseñados para fortalecer o proteger el ego o para llenar sus necesidades se volverán inoficiosos. Dar espacio a los demás -y a usted mismo- es vital. El amor no puede florecer sin ello. Cuando usted ha suprimido los dos factores que destruyen las relaciones, cuando el cuerpo del dolor se ha transmutado y usted ya no está identificado con la mente y con las posiciones mentales, y si su pareja ha hecho lo mismo, usted experimentará la felicidad del florecimiento de la relación. En lugar de reflejar el uno en el otro su sufrimiento y su inconsciencia, en lugar de satisfacer sus mutuas necesidades adictivas del ego, reflejarán mutuamente el amor que sienten en lo profundo de ustedes, el amor que viene con la comprensión de su unidad con todo lo que es. Ese es el amor que no tiene contrario. 
Si su compañero está todavía identificado con la mente y el cuerpo del dolor mientras que usted ya es libre, esto representará un reto mayor, no para usted sino para su compañero. No es fácil vivir con una persona iluminada, o más bien, es tan fácil que el ego lo encuentra extremadamente amenazador. Recuerde que el ego necesita problemas, conflicto y enemigos para fortalecer la sensación de separación de la que depende su identidad. La mente del compañero no iluminado se sentirá profundamente frustrada porque sus posiciones fijas no encuentran resistencia, lo que significa que se tambalean y se debilitan e incluso corren "peligro" de derrumbarse completamente, lo que produciría la pérdida de la identidad. El cuerpo del dolor está pidiendo retroalimentación sin recibirla. La necesidad de discusión, de drama y de conflicto no se satisface. Pero atención: algunas personas que no responden, que se encierran, que son insensibles o están desconectadas de sus sentimientos pueden pensar, y convencer a los demás, de que son iluminadas, o al menos de que no hay "nada malo" en ellas y todo lo malo está en su compañero. Los hombres tienden a hacer eso más que las mujeres. Pueden ver a sus compañeras como irracionales o emocionales. Pero si usted puede sentir sus emociones, no está lejos del cuerpo interior radiante que hay bajo ellas. Si usted está fundamentalmente en su cabeza, la distancia es mucho mayor, y necesita traer la conciencia a su cuerpo emocional antes de llegar al cuerpo interior. 
Si no hay una emanación de amor y alegría, presencia completa y apertura hacia todos los seres, entonces no hay iluminación. Otro indicador es cómo actúa una persona en situaciones difíciles o amenazadoras o cuando las cosas "van mal". Si su "iluminación" es autoengaño del ego, entonces la vida pronto le ofrecerá un reto que sacará a flote su falta de conciencia en cualquier forma, como miedo, ira, actitud defensiva, juicio, depresión, etcétera. Si usted sostiene una relación, muchos de los retos le llegarán a través de su pareja. Por ejemplo, una mujer puede tener el reto de un compañero insensible que vive casi completamente en su cabeza. Se sentirá amenazada por su incapacidad de oírla, de darle atención y espacio para ser, lo que se debe a su falta de presencia. La ausencia de amor en la relación, que suele sentirse más agudamente por parte de la mujer que del hombre, disparará el cuerpo del dolor de la mujer y a través de él atacará a su compañero, lo culpará, lo criticará, le hará ver que está equivocado, etcétera. Esto a su vez se convierte en el reto de él. Para defenderse del ataque del cuerpo del dolor de ella, que ve como totalmente injustificado, se atrincherará aún más profundamente en sus posiciones mentales, mientras justifica, se defiende o contraataca. Eventualmente esto puede activar su propio cuerpo del dolor. Cuando ambos han sido dominados así, se ha alcanzado un profundo nivel de inconsciencia, de violencia emocional, de ataque y contraataque salvajes. No disminuirá hasta que ambos cuerpos del dolor se hayan reaprovisionado y entren en estado latente. Hasta la siguiente vez. 
Esta es sólo una de un número interminable de posibles situaciones. Se han escrito muchos volúmenes y se podrían escribir muchos más, sobre las formas en que la inconsciencia sale a flote en las relaciones entre hombre y mujer. Pero, como dije antes, una vez que usted entiende la raíz de la disfunción, no necesita explorar sus innumerables manifestaciones. 
Miremos de nuevo brevemente la situación que acabo de describir. Cada amenaza que contiene es una oportunidad de salvación. En cada etapa del proceso disfuncional que se desarrolla, es posible la liberación de la inconsciencia. Por ejemplo, la hostilidad de la mujer podría ser una señal para que el hombre salga de su estado de identificación con la mente, despierte al Ahora, se vuelva presente, en lugar de sentirse aún más identificado, aún más inconsciente. En lugar de "ser" el cuerpo del dolor, la mujer podría ser el conocedor que observa el dolor emocional en sí misma, accediendo así al poder del Ahora e iniciando la transmutación del dolor. Esto suprimiría la proyección compulsiva y automática del mismo hacia el exterior. Entonces podría expresar sus sentimientos a su pareja. No hay garantía, por supuesto, de que él escuche, pero le da una buena oportunidad de volverse presente y desde luego rompe el círculo malsano de la actuación involuntaria según viejos patrones mentales. Si la mujer pierde esa oportunidad, el hombre podría mirar su propia reacción mental-emocional al dolor de ella, su propia actitud defensiva, en lugar de ser la reacción. Podría entonces observar cómo su propio cuerpo del dolor se dispara y traer así conciencia a sus emociones. De esta manera, surgiría un claro y calmado espacio de pura conciencia: el que conoce, el testigo silencioso, el que observa. Esta conciencia no niega el dolor y sin embargo está más allá de él. Lo deja ser y sin embargo lo transmuta al mismo tiempo. Acepta todo y lo transforma todo. Se habría abierto una puerta para ella a través de la cual podría fácilmente unirse a él en ese espacio. 
Si usted está habitualmente, o al menos la mayoría de las veces, presente en su relación, este será el mayor reto para su compañero. No podrá tolerar su presencia durante mucho tiempo y permanecer inconsciente. Si está listo, cruzará la puerta que usted le abrió y se unirá a usted en ese estado. Si no lo está, se separarán como el agua y el aceite. La luz es demasiado dolorosa para el que quiere permanecer en la oscuridad.
Eckhart tolle.
Reúnete con la Crisis...   Vivimos en una época de grandes cambios. Siempre ha sido así.   Mucha gente con la que hablo está pasando por grandes cambios y trastornos en sus vidas personales. Ya nada tiene sentido. Todo ha sido puesto en duda. Se sienten perdidos, viviendo una vida que no es realmente de
Reúnete con la Crisis... Vivimos en una época de grandes cambios. Siempre ha sido así. Mucha gente con la que hablo está pasando por grandes cambios y trastornos en sus vidas personales. Ya nada tiene sentido. Todo ha sido puesto en duda. Se sienten perdidos, viviendo una vida que no es realmente de "ellos". También esta fue mi experiencia durante muchos años. La crisis es buena. Es como cuando la serpiente cambia de piel. Los viejos modos, las identidades estancadas, no tienen más cabida. No puede haber una verdadera transformación si no hay dolor. Recuerda a Jesús en la cruz, o al Buda antes de su iluminación. El cambio es inevitable, y la invitación siempre presente es poner atención al dolor que éste genera, darle la bienvenida como si tú lo hubieras elegido, aunque no haya sido así. Vivimos en tiempo de crisis, tanto personal como mundialmente, pero cuando te reúnes con ella, cuando la enfrentas, deja de ser un desastre, deja de ser un obstáculo para tu paz, ya no te deprime, sino que se convierte en una oportunidad, en un punto de partida, una invitación para que renuncies a ese sueño acerca de cómo "deberían" ser las cosas y para que te alinees totalmente con las cosas tal y como son realmente. Escondida en el corazón de la crisis hay una paz más allá del entendimiento, una paz inmutable que viene cuando fluyes con el cambio. Jeff Foster

"Tiempo"

Parece casi imposible dejar de identificarse con la mente. Estamos todos inmersos en ella. ¿Cómo se puede enseñar a volar a un pez?

Eckhart tolle: Aquí está la clave. Termine con la ilusión del tiempo. El tiempo y la mente son inseparables. Separe el tiempo de la mente y esta se detendrá, a menos que escoja usarla.

Estar identificado con su mente es estar atrapado en el tiempo: la compulsión de vivir casi exclusivamente a través de la memoria y de la anticipación. Esto crea una preocupación interminable con el pasado y el futuro y una negativa a reconocer y honrar el momento presente y a permitir que sea. La compulsión surge porque el pasado le da a usted una identidad y el futuro contiene la promesa de la salvación o la realización en cualquier forma. Ambas son ilusiones.

- Pero sin un sentido del tiempo, ¿cómo funcionaríamos en este mundo? No habría metas por las cuales esforzarse. No sabría siquiera quién soy, porque mi pasado me hace el que soy ahora. Creo que el tiempo es algo muy precioso, y necesitamos aprender a usarlo sabiamente, en lugar de desperdiciarlo.

Eckhart tolle: El tiempo no es en absoluto precioso, porque es una ilusión. Lo que usted percibe como precioso no es el tiempo sino el único punto que está fuera del tiempo: el Ahora. Este es ciertamente precioso. Cuanto más se enfoque en el tiempo -pasado y futuro- más pierde el Ahora, lo más precioso que hay.

¿Por qué es lo más precioso? En primer lugar, porque es lo único. Es todo lo que hay. El presente eterno es el espacio en que se despliega la totalidad de su vida, el único factor que se mantiene constante. La vida es ahora. No ha habido nunca un momento en el que su vida no fuera Ahora, ni lo habrá. En segundo lugar, el Ahora es el único punto que puede llevarlo más allá de los confines limitados de la mente. Es su único punto de acceso al reino sin tiempo y sin forma del Ser.

Eckhart tolle/facebook

"Felicidad"

 

 

 

LA FELICIDAD

¿Qué es la felicidad?

¿Por qué preguntamos "qué es la felicidad"? ¿Es ese el enfoque correcto? ¿Es la correcta manera de investigar? No somos felices. Si fuéramos felices, nuestro mundo sería por completo diferente, nuestra civilización, nuestra cultura, serían total y radicalmente distintas. Somos seres humanos infelices, triviales, carentes de valor, peleadores, vanos, nos rodeamos de cosas inútiles, nos satisfacemos con ambiciones mezquinas, con el dinero y la posición social. Somos seres desdichados, aunque podamos poseer conocimientos, dinero, casas ricas, muchos hijos, automóviles, experiencia. Somos seres humanos tristes, sufrientes, y debido a que sufrimos, deseamos la felicidad; y así nos dejamos arrastrar por aquellos que nos prometen esa felicidad, social, económica o espiritual.

¿De que sirve, cuando estamos sufriendo, preguntar de qué sirve la felicidad? ¿Podemos comprender el sufrimiento? Ése es nuestro problema, no cómo ser felices. Somos felices cuando no estamos sufriendo: debemos, pues, comprender qué es el sufrimiento. Pero, ¿Podemos comprender qué es el sufrimiento cuando una parte de nuestra mente está escapando en la búsqueda de la felicidad, de una salida para la desdicha? (1)

 

Felicidad, satisfacción o conformismo.

¿Qué es lo que buscamos la mayoría de nosotros? ¿Qué es lo que deseamos? Especialmente en este mundo inquieto, donde todos tratan de encontrar alguna clase de paz, de felicidad, un refugio. Es importante, sin duda, averiguar qué es lo que intentamos buscar, qué es lo que intentamos descubrir. ¿No es así? Probablemente, la mayoría de nosotros busca una cierta clase de felicidad, cierta clase de paz, un lugar quizás especial y mágico. En un mundo dominado por la confusión, las guerras, las disputas, las luchas, anhelamos un refugio donde pueda haber algo de paz. Creo que eso es lo que desea la mayoría de nosotros. Y así proseguimos la vida, colgando de un hilo nuestra efímera y frágil felicidad.

Ahora bien, lo que buscamos, ¿es la felicidad, o buscamos alguna clase de satisfacción, comodidad o conformismo? Hay una diferencia entre felicidad y satisfacción. ¿Puede uno buscar la felicidad? Quizá pueda encontrar la satisfacción, pero es obvio que no podrá encontrar la felicidad. Por lo tanto, antes de entregar nuestras mentes y nuestros corazones a algo que exige una gran dosis de seriedad, atención, reflexión, cuidado, debemos descubrir, ¿no es así?, qué es lo que buscamos: si es felicidad o satisfacción y conformismo.

 

El verdadero gozo.

Muy pocos de nosotros disfrutamos plenamente de algo. Es muy pequeño el júbilo que nos despierta la visión de una puesta de sol, o ver una persona atractiva, o a un pájaro en el vuelo, o un árbol hermoso, o una bella danza. No disfrutamos verdaderamente de nada. Miramos algo, ello nos entretiene o nos excita, tenemos una sensación que llamamos gozo. Pero el disfrute pleno de algo es mucho más profundo, y esto debe ser investigado y comprendido.

Para conocer el verdadero gozo, uno debe ir mucho más profundo. El júbilo no es mera sensación. Requiere una mente extraordinariamente alerta, que pueda ver ese "yo" que acumula más y más para sí mismo. Un "yo" así, un ser así, jamás podrá comprender este estado de felicidad en el que no existe "uno" que es feliz. Debemos comprender esto tan extraordinario, de lo contrario, la vida se vuelve muy trivial, superficial y mezquina: nacer, aprender unas cuantas cosas, sufrir, engendrar hijos, asumir responsabilidades, ganar dinero, tener un poco de entretenimiento intelectual y después morirse.

 

¿Podemos buscar, perseguir la felicidad? 

¿Es felicidad ser conscientes de que somos felices? En el instante mismo en que somos conscientes de nuestra felicidad dejamos de ser felices, eso ya no es felicidad. La felicidad, de la misma forma que el amor, no son cosas que podamos perseguir, llegan. Pero si las buscamos, nos evadirán.

La mente y el pensamiento jamás pueden encontrar la felicidad. La felicidad no es, como lo es la sensación, una cosa que pueda perseguirse y encontrarse. La sensación podemos encontrarla una y otra vez, porque siempre la perdemos, pero la felicidad no puede ser encontrada. La felicidad que podamos recordar es tan sólo una sensación, una reacción a favor o en contra del presente. Lo que se ha terminado no es la felicidad, la experiencia de felicidad que se ha acabado es sensación, porque el recuerdo es pasado y el pasado es memoria y sensación. La felicidad no es sensación. Podemos recordarla pero no revivirla. La mente, con sus recuerdos y experiencias no puede ser feliz, el reconocimiento mismo impide el vivir el momento presente con toda la plenitud que necesita el ser feliz.

 

¿Podemos hallar la felicidad por medio de cosas?

¿Qué entendemos por felicidad? Algunos dirán que la felicidad consiste en obtener todo lo que deseamos. Uno desea un coche, lo obtiene y es feliz. Deseamos cosas, el logro, el éxito, llegar a ser virtuosos... y si lo conseguimos somos felices y si no las conseguimos somos desdichados. Así, lo que muchos llaman felicidad es obtener lo que desean.

Buscamos la felicidad por medio de cosas, de pensamientos e ideas, a través de la relación. Por lo tanto, se vuelven sumamente importantes las cosas, la relación y las ideas, no la felicidad. Cuando buscamos la felicidad por medio de algo, ese algo adquiere un valor mayor que la felicidad misma. Buscamos la felicidad en la familia, en la propiedad, en el nombre, entonces, la propiedad, la familia, el nombre, adquieren una extrema importancia, ya que la felicidad es buscada a través de un medio; de esa manera, el medio destruye al fin.

¿Puede la felicidad hallarse a través de algún medio, de alguna cosa hecha por la mano o por la mente? ¡Es tan obvio que las cosas, las relaciones y las ideas son impermanentes, que siempre terminan por hacernos desdichados! Las cosas son impermanentes y se gastan y se pierden; la relación constituye un fricción constante, y la muerte aguarda; las ideas y las creencias carecen de solidez, de permanencia. Buscamos la felicidad en ellas, sin darnos cuenta de su impermanencia. Así es como el dolor se convierte en nuestro constante compañero.

 

¿Cómo puede llegar a nosotros la felicidad?

Es el "yo", es el "ego", el que desea y quiere obtener las cosas. Es el "yo" el que disfruta, el que desea más felicidad, el que escudriña, el que busca, el que anhela más felicidad, el que lucha, el que se vuelve cada vez más refinado, el que jamás quiere llegar a su fin.

Sólo cuando el "yo", en todas sus sutiles formas, llega a su fin, hay un estado de bienaventuranza que no es posible tratar de adquirir, un éxtasis, un verdadero júbilo libre de todo sufrimiento, de toda corrupción.

Nuestro "yo" sólo es un recuerdo, un conjunto de pensamientos sin realidad objetiva. Cuando la mente trasciende el pensamiento del "yo", del experimentador, del observador, del pensador, puede haber entonces una felicidad incorruptible. Esta felicidad no puede ser permanente -en el sentido con que usamos esa palabra-, pues está más allá al tiempo y al espacio. Pero nuestra mente está siempre buscando una felicidad que tenga permanencia, algo que perdure, que continúe. Y ocurre que el deseo mismo de continuidad es corrupción.

Si podemos comprender el proceso de la vida y explorar el río del conocimiento propio, comprenderlos sin condenar, sin decir que es bueno o es malo, entonces surge una felicidad creadora que no es "tuya" ni "mía". Esa felicidad creadora es como la luz del Sol. Si deseamos conservar la luz del Sol para nosotros mismos, ese ya no será más el claro y cálido Sol dador de vida. De igual manera, si deseamos la felicidad porque estamos sufriendo, porque hemos perdido a alguien o porque no hemos tenido éxito, entonces eso es tan sólo una reacción. Pero cuando la mente puede ir más allá, encontramos que existe una felicidad que no pertenece a la mente, y que es el verdadero gozo, el auténtico júbilo.

 

 

 f:proyectopv.org

Bienestar de la Cultura?...

El bienestar de la cultura contemporánea

En El bienestar en la cultura, el historiador y docente Pablo Hupert explora los cambios en la condición laboral y subjetiva de los trabajadores afectados por una precariedad endémica, rasgo diferencial de una época caracterizada también antes que por solidez, por la fluidez de sus lazos sociales.
El bienestar de la cultura contemporanea
Publicado el 15/09/2013 - El libro, publicado por el sello Pie de los hechos, se inscribe en la tradición de la historiografía especulativa que inauguró el malogrado Ignacio Lewkowicz, y que adquirió alta visibilidad durante la crisis casi terminal que siguió a la crisis de diciembre del 2001.
Hupert nació en Buenos Aires en 1972. Escribió, con Lewkowicz y Andrés Pezzola, La Toma. Agotamiento y fundación de la universidad pública, que permanece inédito, y El Estado posnacional.
Titulás El bienestar en la cultura no sé si parodiando a Freud o radicalizando su pensamiento. ¿Cuál es la idea?
Es cierto que es un título algo irónico. Más que otra cosa, la idea era señalar el contraste entre la época de Freud, principios del siglo XX, y la nuestra, principios del XXI. Como historiador, busco señalar un cambio.
¿Qué cambio?
No precisamente el cambio de fechas. El cambio de época, en los modos de producción de cultura y de subjetividad. En los modos de dominación y en los procedimientos de emancipación. Se suele suponer, como en tiempos del capitalismo clásico, que los dominados son oprimidos, pasivos, reprimidos, despojados de recursos simbólico-críticos, etcétera. Pero al contrario, los dominados del capitalismo financiero somos exprimidos, hiperactivos, con más derechos que obligaciones, provistos de recursos multimediales, empresarios de sí mismos. Necesariamente, sus modos de autoorganización son distintos a los proletarios clásicos y también los modos de sujetarlos (forzando a que se muevan febrilmente). Digo: hoy no alcanza con desconfiar del que te quiere hacer callar sino también de la propia compulsión a hablar (Franco Berardi dice que hay patologías de hiperexpresión).
Llama la atención tu preocupación sobre las condiciones laborales de los trabajadores: cierta permisividad escondería una desregulación y una ruptura del lazo social. ¿Podrías ampliar?
Bueno, para comenzar, despejemos lo que se entiende al decir los trabajadores: no nos referimos ni al obrero de la línea de montaje de Tiempos modernos ni al oficinista gris de los cuentos de Cortázar y Benedetti. No hablamos de trabajadores rutinarios, que van toda la vida, hasta el día de su jubilación, al mismo trabajo en el mismo lugar a realizar las mismas tareas. Hablamos de trabajadores posfordistas que de ningún modo gozan (o padecen) las mismas condiciones laborales que los fordistas.
Los tipos de trabajo contemporáneos son diversos, pero la estabilidad y la rutina son cada vez más raras. Hoy, la discontinuidad laboral es una característica tanto del albañil como del alto ejecutivo, así como la precariedad contractual afecta al docente universitario y al periodista tanto como al changarín o al político. No digo que todas estas figuras sufran las mismas carencias; digo que a todas las atraviesa la precariedad. Las condiciones laborales precarias van acompañadas de otras: inestabilidad, estrés, informatización. Pero lo que me importa en El bienestar…es que son condiciones que cualquier trabajador fordista hubiera tomado por paradisíacas, por la disminución de sus ataduras.
En tiempos industriales, el trabajo determinaba la subjetividad, organizaba la vida. Y la disciplina, la vigilancia se organizaba a través de dispositivos específicos, aparatos ideológicos de Estado o trabajo al estilo Jünger. Pero eso entró en crisis por el neoliberalismo. ¿Cómo puede ser que trabajadores libres, poco atados, admitan someterse a la sobreexplotación que acompaña al trabajo precario? Tal como mostró Ignacio Lewkowicz, el desguace de las regulaciones estatales fue también el desguace de los mecanismos estatales de producción de subjetividad.
Ante este panorama, el derrumbe era incontenible. Sólo con el piquete, la fábrica recuperada, la asamblea del 2001 creímos encontrar una actividad configurante del lazo social. Andado el tiempo, comenzamos a ver que el mercado y el Estado ya habían inventado nuevos dispositivos de producción de subjetividad sujetada.
Esto lo advertí sobre todo en la publicidad. Voy a ampliar este punto porque me llevó a dos de las tesis fundamentales del libro: que estamos en una cultura de bienestar y no de malestar, y que nuestra época no es ideológica sino, como dice por ahí Kundera, imagológica. Es decir, no estamos gobernados por representaciones discursivas o imaginarias sino por representaciones imaginales.
Antes de entrar en eso, ¿podrías volver a la cuestión del trabajo?
Es que aun no la dejamos. A diferencia del trabajador fordista, el sujeto de hoy no encuentra el sentido de su vida en lo que produce sino en lo que consume. Para el precario que somos, la inestabilidad en el trabajo se ve justificada por una estabilidad de las promesas de satisfacción.
¿Y el que no puede consumir todo?
Nadie puede. Como dice Bauman, las promesas de satisfacción que realiza el consumo no están obligadas a verse confirmadas –más bien lo contrario, pues la frustración de la promesa, obliga a buscar nuevas satisfacciones. La publicidad no sólo vende productos sino, también, goce. No sólo experimentamos una promesa; también la emoción que la publicidad moviliza. Lo que intento decir es que la promesa imaginal no se ve confirmada cuando se efectiviza el acto de consumo sino cuando se efectiviza el acto publicitario.
¿Por qué decís que son imágenes no representacionales?
Porque no deben adecuarse a lo representado (no deben cumplir lo que prometen). Porque la imagen no es representación de la cosa sino la aspiración de la cosa. Si las consumidoras de yogures dietéticos que no lograron ningún parecido con Julieta Díaz quisieran juzgar a los vendedores porque sus productos no cumplieron sus promesas, ningún juez aceptaría que ahí se violaron contratos expresos ni implícitos, simplemente porque las publicidades de los productos no son representaciones de esos productos.elliberal.com.ar 15/9/13

Enfermedades


Las enfermedades neuropsiquiátricas son hoy en día más prevalentes que las crónico degenerativas, incluso se proyecta que en un lapso de diez años la depresión podría llegar a ser más frecuente que la diabetes.

Así lo reveló en conferencia magistral, el neuropediatra Eduardo Barragán Pérez, presidente de la Liga Latinoamericana para el Estudio del Déficit de Atención.

De manera contradictoria, hoy que hay más tecnología y maneras de facilitar la vida, también hay más depresión. “Peor aún. Es triste que la edad de suicidio se haya movido de adultos jóvenes a niños escolares hasta de seis o siete años de edad”, lamentó el galeno.

Lo más preocupante, es la falta de atención oportuna a este tipo de afecciones, apuntó el doctor Barragán Pérez.
Falta de concentración, distracción, olvido, así de simple puede resultar la definición de una persona afectada por la falta de concentración y memoria corta. Sin embargo, la realidad y la “definición” de alguien que padece esto, no es tan simple, expuso.

Los individuos con estas situaciones, puntualizó, transitan una realidad que va desde el aislamiento hasta la alerta médica, incluso requieren la intervención de un especialista no sólo para diagnosticar los padecimientos sino para garantizar una mejor solución al problema.

El experto desmenuzó aspectos medulares sobre la falta de concentración y la memoria y señaló los beneficios del Omega 3 para pacientes con esta problemática.

Para dimensionar la importancia de este tema, el especialista del Hospital Infantil Federico Gómez advirtió que hoy en día el estudio del neurodesarrollo es una prioridad a nivel mundial pues sólo por esta vía se pueden brindar alternativas de evolución fortalecidas para los niños.

Pero el especialista dejó claro que esta realidad es multifactorial. Si bien la carga genética tiene su influencia y contribución, la realidad es que estas situaciones se ven afectadas también por la alimentación, el acelerado ritmo de vida y el estrés y el entorno mismo del individuo.

Es por eso que ante esta realidad se vuelve indispensable dotar al individuo de un plan integral que atienda sus necesidades específicas (biológicas) pero que al mismo tiempo lo dote de herramientas de apoyo fundamentales: Educativas, sociales y nutricionales, subrayó el también investigador de la UNAM.

En el caso de las educativas-sociales, éstas se refieren a una serie de hábitos y costumbres que fomenten y propicien una vida activa y sana para el sistema nervioso, como el neuro feed back y el ejercicio físico.

En el caso de la nutrición, ésta se ha vuelto una opción en pleno auge ante la búsqueda de nuevas posibilidades que brinden alternativas adicionales a los elementos farmacológicos y en este escenario, el Omega 3 se vuelve el elemento estratégico.

El Omega 3 es un ácido graso que está presentes en las células de nuestro cuerpo y tienen las siguientes peculiaridades.
Omega 3 se encarga de que exista una buena estructura cerebral. Es fundamental durante el embarazo para el adecuado desarrollo del sistema nervioso del feto.

Participa en el buen funcionamiento y comunicación entre las células. También contribuye a la buena circulación cerebral y por tanto al rendimiento mental.

Una dieta rica en ácidos grasos Omega 3 puede tener en los niños beneficios para la salud demostrados que mejoren las capacidades cognitivas básicas como la memoria, la resolución de problemas y el lenguaje.

Añadir productos ricos en Omega 3 puede ser de utilidad, siempre y cuando se acompañe y no contravenga ningún tratamiento prescrito por los especialistas.