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Una pieza de oratoria única y motivadora

Por Steve Jobs

Publicado el 10/10/2011
Tengo el honor de estar hoy aquí con ustedes en su comienzo en una de las mejores universidades del mundo. La verdad sea dicha, yo nunca me gradué. A decir verdad, esto es lo más cerca que jamás he estado de una graduación universitaria.
Hoy les quiero contar tres historias de mi vida. Nada especial. Sólo tres historias.
La primera historia versa sobre “conectar los puntos”.
Dejé la universidad de Reed (Portland, Oregon) tras los seis primeros meses, pero después seguí vagando por allí otros 18 meses, más o menos, antes de dejarlo del todo.
Entonces, ¿Por qué lo dejé?
Comenzó antes de que yo naciera. Mi madre biológica era una estudiante joven y soltera, y decidió darme en adopción. Ella tenía muy claro que quienes me adoptaran tendrían que ser titulados universitarios, de modo que todo se preparó para que fuese adoptado al nacer por un abogado y su mujer. Solo que cuando yo nací decidieron en el último momento que lo que de verdad querían era una niña. Así que mis padres, que estaban en lista de espera, recibieron una llamada a medianoche preguntando: “Tenemos un niño no esperado; ¿lo quieren?”
“Por supuesto”, dijeron ellos. Mi madre biológica se enteró de que mi madre no tenía titulación universitaria, y que mi padre ni siquiera había terminado el bachillerato, así que se negó a firmar los documentos de adopción. Sólo cedió, meses más tarde, cuando mis padres prometieron que algún día yo iría a la universidad. Y 17 años más tarde fui a la universidad.
Pero de una forma descuidada elegí una universidad que era casi tan cara como Stanford, y todos los ahorros de mis padres, de clase trabajadora, los estaba gastando en mi matrícula.
Después de seis meses, no le veía propósito alguno. No tenía idea de qué quería hacer con mi vida, y menos aún de cómo la universidad me iba a ayudar a averiguarlo. Y me estaba gastando todos los ahorros que mis padres habían conseguido a lo largo de su vida.
Así que decidí dejarlo, y confiar en que las cosas saldrían bien. En su momento me dio miedo, pero en retrospectiva fue una de las mejores decisiones que nunca haya tomado.
En el momento en que lo dejé, ya no fui más a las clases obligatorias que no me interesaban, y comencé a meterme en las que parecían interesantes. No era idílico.
No tenía dormitorio, así que dormía en el suelo de las habitaciones de mis amigos, devolvía botellas de Coca Cola por los 5 céntimos del envase para conseguir dinero para comer, y caminaba más de 10 Km los domingos por la noche para comer bien una vez por semana en el templo de los Hare Krishna.
Me encantaba. Y muchas cosas con las que me fui topando al seguir mi curiosidad e intuición resultaron no tener precio más adelante. Les daré un ejemplo:
En aquella época la Universidad de Reed ofrecía la que quizá fuese la mejor formación en caligrafía del país. En todas partes del campus, todos los pósters, todas las etiquetas de todos los cajones, estaban bellamente caligrafeadas a mano. Como ya no estaba matriculado y no tenía clases obligatorias, decidí atender al curso de caligrafía para aprender cómo se hacía.
Aprendí cosas sobre el serif y tipografías sans serif, sobre los espacios variables entre letras, sobre qué hace realmente grande a una tipografía. Era sutilmente bello, histórica y artísticamente, de una forma que la ciencia no puede capturar, y lo encontré fascinante.
Nada de esto tenía ni la más mínima esperanza de aplicación práctica en mi vida. Pero diez años más tarde, cuando estábamos diseñando la primer computadora Macintosh, todo eso volvió a mí. Y diseñamos el Mac con eso en su esencia. Fue la primer computadora con tipografías bellas.
Si nunca me hubiera dejado caer por aquél curso concreto en la universidad, el Mac jamás habría tenido múltiples tipografías, ni caracteres con espaciado proporcional. Y como Windows no hizo más que copiar el Mac, es probable que ninguna computadora personal los tuviera ahora.
Si nunca hubiera decidido dejarlo, no habría entrado en esa clase de caligrafía y las computadoras personales no tendrían la maravillosa tipografía que poseen.
Por supuesto, era imposible conectar los puntos mirando hacia el futuro cuando estaba en clase, pero fue muy, muy claro al mirar atrás diez años más tarde.
De nuevo: no puedes conectar los puntos hacia adelante, sólo puedes hacerlo hacia atrás. Así que tienes que confiar en que los puntos se conectarán alguna vez en el futuro. Tienes que confiar en algo, tu instinto, el destino, la vida, el karma, lo que sea.
Porque creer que los puntos se unirán te darán la confianza de confiar en tu corazón. Esta forma de actuar nunca me ha dejado tirado, y ha marcado la diferencia en mi vida.
Mi segunda historia es sobre el amor y la pérdida.
Tuve suerte, supe pronto en mi vida qué era lo que más deseaba hacer. Woz y yo creamos Apple en la cochera de mis padres cuando tenía 20 años. Trabajamos mucho, y en diez años Apple creció de ser sólo nosotros dos a ser una compañia valorada en 2 mil millones de dólares y 4000 empleados. Hacía justo un año que habíamos lanzado nuestra mejor creación, el Macintosh, un año antes, y hacía poco que había cumplido los 30. Y me despidieron. ¿Cómo te pueden echar de la empresa que tú has creado?
Bueno, mientras Apple crecía contratamos a alguien que yo creía muy capacitado para llevar la compañía junto a mí, y durante el primer año, más o menos, las cosas fueron bien. Pero luego nuestra perspectiva del futuro comenzó a ser distinta, y finalmente nos apartamos completamente.
Cuando eso pasó, nuestra Junta Directiva se puso de su parte. Así que a los 30 estaba fuera. Y de una forma muy notoria. Lo que había sido el centro de toda mi vida adulta se había ido, y fue devastador. Realmente no supe qué hacer durante algunos meses. Sentía que había dado de lado a la anterior generación de emprendedores, que había soltado el testigo en el momento en que me lo pasaban. Me reuní con David Packard (de HP) y Bob Noyce (Intel), e intenté disculparme por haberlo fastidiado tanto. Fue un fracaso muy notorio, e incluso pensé en huir del valle (Silicon Valley). Pero algo comenzó a abrirse paso en mí, aún amaba lo que hacía.
El resultado de los acontecimientos en Apple no había cambiado eso ni un ápice. Había sido rechazado, pero aun estaba enamorado. Así que decidí comenzar de nuevo. No lo vi así entonces, pero resultó ser que el que me echaran de Apple fue lo mejor que jamás me pudo haber pasado. Había cambiado el peso del éxito por la ligereza de ser de nuevo un principiante, menos seguro de las cosas. Me liberó para entrar en uno de los periodos más creativos de mi vida. Durante los siguientes cinco años, creé una empresa llamada NeXT, otra llamada Pixar, y me enamoré de una mujer asombrosa que se convertiría después en mi esposa.
Pixar llegó a crear el primer largometraje animado por computadora, Toy Story, y es ahora el estudio de animación más exitoso del mundo. En un notable giro de los acontecimientos, Apple compró NeXT, y yo regresé a Apple, y la tecnología que desarrollamos en NeXT es el corazón del actual renacimiento de Apple. Y Laurene y yo tenemos una maravillosa familia.
Estoy bastante seguro de que nada de esto habría ocurrido sí no me hubieran echado de Apple. Creo que fue una medicina horrible, pero supongo que el paciente la necesitaba. A veces, la vida te da en la cabeza con un ladrillo. No pierdas la fe.
Estoy convencido de que la única cosa que me mantuvo en marcha fue mi amor por lo que hacía. Tienes que encontrar qué es lo que amas. Y esto vale tanto para nuestro trabajo, como para nuestros amantes. El trabajo va a llenar gran parte de nuestra vida, y la única forma de estar realmente satisfecho es hacer lo que consideres un trabajo genial. Y la única forma de tener un trabajo genial es amar lo que hagas. Si aún no lo has encontrado, sigue buscando. No te conformes. Como en todo lo que tiene que ver con el corazón, lo sabrás cuando lo hayas encontrado. Y como en todas las relaciones geniales, las cosas mejoraran y mejoraran según pasan los años. Así que sigue buscando hasta que lo encuentres. No te conformes.
Mi tercera historia es sobre la muerte.
Cuando tenía 17 años, leí una cita que decía algo como: “Sí vives cada día como si fuera el último, algún día tendrás razón”.
Me marcó, y desde entonces, durante los últimos 33 años, cada mañana me he mirado en el espejo y me he preguntado: “Sí hoy fuese el último día de mi vida, ¿Querría hacer lo que voy a hacer hoy?”
Y si la respuesta era “No” durante demasiados días seguidos, sabía que necesitaba cambiar algo.
Recordar que voy a morir pronto es la herramienta más importante que haya encontrado para ayudarme a tomar las grandes decisiones de mi vida. Porque prácticamente todo, las expectativas de los demás, el orgullo, el miedo al ridículo o al fracaso se desvanece frente a la muerte, dejando sólo lo que es verdaderamente importante.
Recordar que vas a morir es la mejor forma que conozco de evitar la trampa de pensar que tienes algo que perder. Ya estás desnudo. No hay razón para no seguir tu corazón.
Hace casi un año me diagnosticaron cáncer. Me hicieron un chequeo a las 7:30 de la mañana, y mostraba claramente un tumor en el páncreas. Ni siquiera sabía qué era el páncreas. Los médicos me dijeron que era prácticamente seguro un tipo de cáncer incurable, y que mi esperanza de vida sería de tres a seis meses. Mi médico me aconsejó que me fuese a casa y dejara zanjados mis asuntos, forma médica de decir: prepárate a morir. Significa intentar decirle a tus hijos en unos pocos meses lo que ibas a decirles en diez años. Significa asegurarte de que todo queda atado y bien atado, para que sea tan fácil como sea posible para tu familia. Significa decir adiós.
Viví todo un dia con ese diagnóstico. Luego, a última hora de la tarde, me hicieron una biopsia, metiéndome un endoscopio por la garganta, a través del estómago y el duodeno, pincharon el páncreas con una aguja para obtener algunas células del tumor. Yo estaba sedado, pero mi esposa, que estaba allí, me dijo que cuando vio las células al microscopio el médico comenzó a llorar, porque resultó ser una forma muy rara de cáncer pancreático que se puede curar con cirugía. Me operaron, y ahora estoy bien.
Esto es lo más ceca que he estado de la muerte, y espero que sea lo más cerca que esté de ella durante algunas décadas más. Habiendo vivido esto, ahora les puedo decir esto con más certeza que cuando la muerte era un concepto útil, pero puramente intelectual: Nadie quiere morir. Ni siquiera la gente que quiere ir al cielo quiere morir para llegar allí. Y sin embargo la muerte es el destino que todos compartimos. Nadie ha escapado de ella. Y así tiene que ser, porque la Muerte es posiblemente el mejor invento de la Vida. Es el agente de cambio de la Vida. Retira lo viejo para hacer sitio a lo nuevo. Ahora mismo lo nuevo son ustedes, pero dentro de no demasiado tiempo, de forma gradual, se irán conviertiendo en lo viejo, y serán apartados. Siento ser dramático, pero es bastante cierto. Nuestro tiempo es limitado, así que no lo gastes viviendo la vida de otro. No te dejes atrapar por el dogma que es vivir según los resultados del pensamiento de otros. No dejes que el ruido de las opiniones de los demás ahogue nuestra propia voz interior. Y lo más importante, ten el coraje de seguir a tu corazón y tu intuición. De algún modo ellos ya saben lo que tú realmente quieres ser. Todo lo demás es secundario.
Cuando era joven, había una publicación asombrosa llamada The Whole Earth Catalog (Catálogo de toda la Tierra), una de las biblias de mi generación. La creó un tipo llamado Stewart Brand no lejos de aquí, en Menlo Park, y la trajo a la vida con su toque poético. Eran los últimos años 60, antes de las computadoras personales y la autoedición, así que se hacía con máquinas de escribir, tijeras, y cámaras Polaroid. Era como Google con tapas de cartulina, 35 años antes de que llegara Google. Era idealista, y rebosaba de herramientas claras y grandes conceptos. Stewart y su equipo sacaron varios números del The Whole Earth Catalog, y cuando llegó su momento, sacaron un último número. Fue a mediados de los 70, y yo tenía su edad.
En la contraportada de su último número había una fotografía de una carretera por el campo a primera hora de la mañana, la clase de carretera en la que podrías encontrarte haciendo autostop si eres aventurero.
Bajo ella estaban las palabras: “Sigue hambriento. Sigue alocado”.
Era su último mensaje de despedida. “Sigue hambriento. Sigue alocado”.
Y siempre he deseado eso para mí. Y ahora, cuando se gradúen para comenzar de nuevo, les deseo eso. Sigan hambrientos, sigan alocados.

Vidas, vivencias...

Agassi: "Realmente odiaba el tenis"

En una entrevista exclusiva para una revista alemana, la más vendida de Europa, el estadounidense habló de todo y, sobre todo, de la polvareda que levantó con la publicación de sus memorias en el libro "Open".

Por: Klaus Brinkbäumer DeR Spiegel. Especial para Clarin
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SOMBRAS. "ES MUY PROBABLE QUE PIERDA ANTES DE QUE GANE POR LO QUE ESCRIBI. QUEDARON EXPUESTOS MI REPUTACION, MI PERSONALIDAD", DIJO AGASSI.

Andre Agassi, la leyenda del tenis, acaba de publicar Open, sus memorias abiertas y sin restricciones de cómo creció hasta llegar a ser un campeón poco convencido. En una extensa entrevista, Agassi habló de su consumo de metanfetaminas, del uso de una peluca, de cómo su padre lo obligó a jugar un deporte que nunca le gustó y de cómo su mujer --Steffi Graf-- lo hizo aterrizar en la realidad.

Muchas veces se dijo de vos que eras arrogante.

Lo sé, pero la verdad es que no sabía ni quién era. Temía perder por la culpa y las burlas del público y de mi padre. Realmente odiaba el tenis.

Entonces, ¿por qué escribiste este libro tan polémico?

Sentía que tenía muchas cosas que decir. Sentía que hay mucha gente que se despierta en una vida que no ha elegido. Hay muchos adultos que están casados y que no les gusta su matrimonio. Hay un montón de adolescentes desesperados tratando de entenderse. Y pienso que un libro podría ser una plataforma que dé esperanza e inspiración y sea una herramienta para mejorar sus vidas.

¿No es un poco demasiado? Suena a un enfoque de un misionero.

Es que si no creyese que con mi historia la gente puede aprender mucho de mí, y tal vez bastante de ellos mismos, no la hubiese escrito.

Supongo que no necesitabas el dinero, ¿no es así?

(risas) Es muy probable que pierda antes que gane por lo que escribí. Quedaron expuestos mi reputación, mi personalidad --o al menos como se percibe-- y algunas relaciones.

El libro parece poco común, especial. Los libros escritos por los deportistas o sobre ellos, por lo general se quedan en la superficie. Van de victoria en victoria recorriendo el camino, dando lecciones como "concentrarse siempre en el próximo paso". Pero tu libro es fuerte, cala hondo y no trata con delicadeza a nadie.

Sí. Así como soy despiadado con los demás, por supuesto que también lo soy conmigo mismo.

La novelista australiana Lily Brett dijo una vez: "Si escribís un libro, tenés que poder largar todo".

Tenés la oportunidad de contar tu historia y tenés que entregarla entera. Es como en el deporte o cuando una mujer está embarazada o te convertís en padre: tenés que entregarte sin temor al fracaso. No tengo ni idea adónde me llevará esto. Sabía cuáles eran las distintas historias de mi vida pero no su significado, la historia completa. Tenía las perlas pero ninguna idea de cómo se vería el collar.

Los libros de deporte o de deportistas son una suerte de engaño: tienen cinco o seis entrevistas y después un escritor desconocido se sienta y escribe algo bueno. Y todos ganan dinero.

Tal vez, pero yo quería algo diferente. Cuando me retiré hace tres años estaba leyendo el libro The Tender Bar y racionaba las páginas porque me producía una suerte de escape de todo lo que estaba sintiendo. Era muy fuerte. Me preguntaba si mi vida desde un punto de vista literario podría impactarle a alguien del modo que a mí me impactaba ese libro.

¿Así que llegaste a J. R. Moehringer, el autor, sin ningún pago adelantado ni contrato de edición?

Sí, llegué a este autor, J. R. Moehringer, y él no quería hacerlo. Se sentía honrado y halagado, pero no le parecía que pudiese funcionar. Pero de todos modos empezamos a charlar. Después de un tiempo empezamos a grabar las charlas; y a partir de ahí todo fluyó. Se transcribieron las cintas y se organizaron. Eran cientos de horas. Leímos las noticias pasadas, miramos viejos videos y hablamos con la gente que había participado conmigo en este viaje. J. R. escribió el primer borrador. Después nos sentamos juntos y conformamos la historia. Demoró ocho versiones y más de tres años.

Escribiste acerca de tu consumo de drogas en el tenis.

Pero hay dos tipos de drogas: primero está el doping con drogas que mejoran el rendimiento. Y sé que en el tenis te hacen pruebas sumamente seguido. Este deporte es limpio. Luego hay otras drogas que no te ayudan a rendir más. En mi caso eran las metanfetaminas, pero también hay otras como la cocaína. Y si a un deportista le da positivo, no se lo debiera culpar. Tenemos que conversar este tema porque deberíamos poder ayudarlo; seguramente la persona está sufriendo.

A Steffi Graf, ¿le gusta Open?

Veámoslo de este modo: ella es una persona que cuida mucho su intimidad.

Por eso lo pregunto.

Para empezar, creo que tiene mucha confianza en mí. Y sabe que si hago algo es porque mantendré protegido lo que para ella es importante. Pero también siente un tremendo amor y respeto por mí y me apoya. Y ella podría decir que es una historia que yo necesitaba contar, que era importante para mí.

¿La sorprendiste?

Nada del libro la sorprende excepto las partes que incluso me sorprenden a mí.

¿Cuáles son?

Son mis contradicciones y el tamaño de las mismas, el tamaño real de mis miedos. Son cómo una sola decisión conduce a otras en tu vida y cómo ese arco se puede apreciar realmente, cómo todo cobra sentido y se convierte en una historia.

¿No temió ella volver a estar expuesta ante los medios?

No se puede empujar a Stefanie a ninguna parte. Simplemente no va donde no le gusta estar. Es una de las cosas que le envidio y una de las cosas que me gustaba de ella incluso antes de conocerla. Quería conocer a esa persona que era como yo quería ser, alguien que se conociera con tanta claridad, sin dudas ni vacilaciones.

Eso da la impresión de una persona enormemente fuerte.

Sumamente fuerte. Y ha vivido una vida muy intensa, como yo. Marcas que hubo que cumplir, presiones, altas expectativas en el mundo, gente de la que te hacés cargo. Pero a diferencia mía, ella lo hizo con gracia.

¿Te atemorizaba la gente que te daba órdenes, como tu padre Emmanuel o Nick Bollettieri, tu primer entrenador?

Sí. Además sentía que estaba siempre imitando, siembre buscando. Siempre me sentí inseguro. Necesitaba educadores, gente que me enseñara. Puse un equipo de gente que estaba todo el día enseñándome.

Tu clan tenía mala imagen. Eran catalogados de "arrogantes".

No. Las personas que me enseñaban eran muy agradables e inteligentes.

¿Cómo se siente uno retirándose del tenis a los 36 años?

Libre. Me sentí liberado. Nunca extrañé el tenis. Nunca me gustó la competencia. Nunca me gustó la presión que me exigía. Nunca me gustó no ser perfecto en lo que hacía. Sentía que me habían creado para no estar nunca satisfecho. Me daba impotencia sentirme tan mal cuando perdía y que tampoco me sentía bien cuando ganaba. Nunca un equilibrio. No podía escapar de eso. Cuando me retiré, fue como el día en que me corté el pelo.

Cuando eras muy joven y se te caía el pelo experimentaste con una peluca.

Sí y me daba vergüenza: un deportista profesional que tenía miedo de moverse porque se le podía caer la peluca. Brooke Shields, mi primera mujer, me dijo: "Afeitate la cabeza, no es importante". Y cuando me retiré sentí lo mismo, una liberación. Todo había terminado: la presión, los dolores físicos. En cambio podía ver cómo crecían mis hijos cuando antes ni siquiera me daba cuenta.

Pero, ¿eso es verdad? En tus últimos años en el circuito la gente te admiró y te alentó siempre.

Y finalmente fui capaz de disfrutarlo y de aceptarlo. Pero no fue así hasta que pudo ser mi elección.

Boris Becker, Michael Schumacher, Michael Jordan. Todos pensaron en volver.

Es posible. Pero yo no. Hay tantos deportistas con los que nunca me identifiqué. No veo mucho deporte, no me involucro ni voy a ver eventos deportivos. No entiendo a muchos de mis pares que dicen sentirse a salvo en la cancha o que es su escape. Para mí un retraso por lluvia significaba más tiempo de ansiedad y de pánico. Yo quería que todo terminara rápido.

Artículo...

"Yo esperaría que de aquí a cincuenta años la filosofía llegara a ser una parte fundamental del currículo de la escuela elemental en muchos países del mundo. También esperaría que los salones de clase tradicionales hayan sido transformados en comunidades de indagación en donde los niños y jóvenes estén activamente comprometidos en tomar la responsabilidad de su propia educación y en el crecimiento de su habilidad para pensar de forma crítica, creativa y cuidadosa. Creo, además, que esta transformación podría tener como resultado una reducción de ciertos males que aquejan al mundo actual, como por ejemplo el sexismo y el racismo."(fragmento)

Director: Santiago M. Zarria / Revista de filo-SOPHIA © 2010

Todos los derechos reservados: Quito - Ecuador

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Sentido

“A menos que haya alguna relación o conexión, nadie va a ninguna parte. Si cualesquiera hombres o criaturas vienen a ustedes, no los espanten, sino recíbanlos bien y trátenlos con el debido respeto. Dios, ciertamente será complacido si dan agua al sediento, pan al hambriento, ropa a los desnudos y una silla a los extraños para que se sienten y descansen. Si alguien desea algún dinero de ustedes y no están inclinados a darlo, no lo den, pero no le griten como a un perro. Dejen que cualquiera hable cientos de cosas en su contra, no lo agravien con alguna respuesta mordaz. Si siempre toleran esas cosas, siempre serán felices. Dejen que el mundo se vuelva patas arriba, ustedes quédense donde están. Parados o permaneciendo en su propio lugar, miren con calma el espectáculo de todas las cosas que pasan delante de ustedes. Demuelan la pared de la diferenciación que los separa de Mí; entonces, el camino para nuestro encuentro estará libre y abierto. El sentido de diferenciación, como el yo y el tú, es la barrera que mantiene al discípulo alejado de su maestro y a menos que sea destruido, el estado de unión o unificación no es posible.
“Dios es el único amo”, nadie más es nuestro protector. Su método de trabajo es extraordinario, invalorable e inescrutable. Su voluntad se cumple y El nos muestra el camino y satisface nuestros más íntimos deseos. Es debido a esa relación anterior que nos hemos encontrado, amémonos y sirvámonos unos a otros y seamos felices. Aquel que logra la meta suprema de la vida es inmortal y feliz; todos los demás, meramente existen, es decir, viven mientras respiran”. Shirdi Sai Baba

Mujeres, Madres..

“La paternidad y la maternidad hoy se contradicen con las actividades visibles, sobre todo para las mujeres. Las mujeres SOMOS VISIBLES EN EL ÁMBITO EXTERNO (en el trabajo, en la profesión, en el deporte, en la política, en los ámbitos sociales, …), y cuando devenimos madres ingresamos en un lugar totalmente invisible”

“LA MATERNIDAD COMUNITARIAMENTE NO TIENE NINGÚN PRESTIGIO y por tanto la invisibilidad de la maternidad hace que las mujeres dejemos esos espacios y tratemos de desplegar, como es lógico, un lugar donde sentimos que existimos”

“El hogar es el lugar que hemos ido dejando las mujeres justamente porque alimentar, preparar comida, servir un alimento sano, permanecer juntos y comer, pasó del ámbito de los actos invisibles y la mujer hoy en día no es reconocida por ese trabajo. Son espacios que estamos dejando de ocupar en perjuicio de los niños”

“El desafío de las próximas generaciones de mujeres es ver qué podemos hacer para integrar los espacios de mujeres que el feminismo en las últimas generaciones hemos conquistado (estudiar, trabajar, actuar en política, …). Pero el problema es que en esta conquista hemos perdido otra parte que es muy femenina, es muy nuestra y también es muy poderosa. Lo que pasa es que hemos relacionado la maternidad con un lugar de sometimiento y LA MATERNIDAD NO DEBERÍA SER UN LUGAR DE SOMETIMIENTO Y REPRESIÓN y yo creo que va a ser el desafío de las próximas generaciones ver cómo integramos los 2 aspectos”
Laura Gutman

Si alguien cree que solo son invisibles las mujeres a partir de los 50 (excluyendo a Madonna, claro) es que no ha optado por ejercer la maternidad a tiempo completo más allá de la breve baja de maternidad en España (16 semanas).

Al hecho de renunciar al sueldo, cotización a la seguridad social y ayudas públicas (los 100 euros mensuales si trabajas fuera), se une la fuerte incomprensión social (que aumenta a la vez que la edad del bebé), el concepto de que el cuidado materno-paterno no es necesario porque para eso nos facilitan las guarderías (externalización de la crianza) y la dureza de la maternidad en el mundo moderno con ausencia de tribu y estructuras anti-niño y anti-madres.

Es decir, si no eres sueca, socialmente se te percibe “sin oficio ni beneficio” y rápidamente te preguntarán “¿cuándo vuelves a trabajar?” aunque tus ojeras y cansancio extremo ante las demandas del bebé sean obvias.

¿Por qué ocurre esto?

Mujeres visibles, madres invisibles” es el nuevo libro de la psicoterapeuta argentina y experta en el mundo de la maternidad Laura Gutman que da respuesta a este fenómeno.

Como expone en este breve vídeo y en la entrevista de 50′ que ya presentamos, la sociedad y nosotras mismas hemos fijado nuestra identidad FUERA DE CASA, una gran e irrenunciable conquista, pero hemos infravalorado hasta el repudio el espacio dentro de casa y allí perdemos nuestra identidad.

Esto, sumado a que la crianza no se corresponde con la imagen edulcorada de lacitos, olor a Nenuco y madres-tipazo como si no “hubiese pasado nada”, hace que muchas mujeres HUYAMOS encantadas tan pronto como podamos y nos creamos que nuestros bebés estarán igual, o incluso mejor, sin nosotras.

Recuperar la identidad de mujer-madre, su importancia y trascendencia, las satisfacciones que ofrece, el gran crecimiento personal que puede implicar y el PODER que representa, es la gran asignatura pendiente.

Lejos de interpretaciones simplistas de neo-machismo, anti-feminismo o retroceso, el discurso de Laura Gutman es revolucionario al cuestionar de raíz la sociedad patriarcal, incómodo porque refleja una realidad que queremos negar (la importancia de la crianza consciente y las consecuencias de la ausencia de los padres del hogar) y, evidentemente, también feminista -feminismo de la diferencia- al defender nuestro derecho a ejercer la maternidad con libertad.

Estas son respuestas de la autora en varias entrevistas a preguntas sobre la CONCILIACIÓN TRABAJO EXTERNO-CRIANZA, la soledad de los niños de hoy, la revolución próxima y el papel de la mujer en la sociedad:

“No es el trabajo el que me necesita a mí, sino que soy yo la que necesita del trabajo. Las dificultades a que me refiero las he visto en mujeres con muchos recursos económicos y con pocos recursos. Además, ¿qué pasaría si nos damos cuenta como sociedad de que si las mujeres se repliegan un año del mundo laboral, cuando vuelven están en condiciones de darles a las empresas una lucidez redoblada?”

“Pues yo creo que el problema no es trabajar. Yo trabajo desde los 15 años, me siento orgullosa, y además soy feminista de la primera hora. El problema es la valoración que le otorgamos al desempeño en el mundo laboral suprimiendo toda valoración a cualquier actividad que no sea rentable o visible. En este sentido, le hemos quitado toda visibilidad a la maternidad, y ése es el motivo por el cual sentimos que si permanecemos con los niños, quedamos devoradas por un túnel oscuro.

Por eso, el problema no es trabajar, el gran problema es regresar a casa y tener disponibilidad emocional para entregar al niño, ya que en ese momento entramos en una dimensión desconocida, invisible, desvalorizada, por lo tanto inexistente. Nadie quiere vivir en la invisibilidad. Muchas veces el trabajo es nuestro refugio, nuestra identidad, nuestra valoración. Pero profundamente, no es el trabajo lo que entra en contradicción con el maternaje, es el uso que hacemos de él.

“El niño está escolarizado todo el día porque es el lugar al que van mientras los padres trabajan y todos suponemos que el niño tiene que aprender algo y no recibir cuidados amorosos. Por lo tanto, los niños de hoy están mucho más solos que los de tres generaciones anteriores.

No digo que las madres de antes eran mejores madres que nosotras ni mucho menos. Pero sí que antes criar a los hijos tenía valor social y existía la familia extendida: la abuela, el tío, el vecino y la calle (que hemos perdido como lugar de intercambio social). Por lo tanto, ahora el niño está solo y aislado.

El gran drama es que los niños están solos y las mamás y los papás estamos demasiado solos para criar a los niños. Y una mamá y un papá son demasiado pocos para responder a las necesidades de un niño. Por lo tanto, es lógico que pidan más. Lo que no es lógico es que su pedido lo entendamos como capricho en vez de entender que la realidad de ellos, y la nuestra, es dramática”

En la estructura patriarcal de los últimos cinco mil años conocemos el modelo de nuestras abuelas de mujer sometida, esclava sexual del varón, sin autonomía ni libertad personal y solamente madre. Y luego, de mayo del ’68 en adelante, con el advenimiento del feminismo, la anticoncepción, la libertad, la autonomía y el dinero con una salida al mundo en un modo masculino.

El desafío para las próximas generaciones es cómo hacer para encontrar un modelo integrado de ser mujeres, profundamente femeninas, con derecho a vivir la maternidad a pleno, con autonomía, libertad, manejo del dinero y trabajo.

Vamos a tener que inventar una manera femenina de circular por los ámbitos públicos. Creo que es una revolución que va a tardar varias generaciones, pero tenemos que empezar a pensarla. Hoy nos resulta difícil porque no tenemos modelos.

En este momento, las mujeres escapamos del hecho materno porque en el hecho materno dejamos de existir y nadie desea para su vida la no existencia. Esto no es inherente al ser humano, es inherente al patriarcado y nos va a corresponder a las mujeres encontrar una manera de vivir integradamente.

“Yo fui feminista de la primera hora en Francia. Y lo hemos hecho bastante bien. Pero ahora las chicas jóvenes no toman como una conquista ir a la facultad y trabajar les resulta evidente. Nadie dice “me voy a casar para tener hijitos”. Eso socialmente ha sido una conquista. Pero quizás es tiempo de pensar más allá.

Hoy está sólo valorizada la DONCELLA –para ser consumida por el varón– o la mujer que trabaja –para ser sostenedora de la familia– y luego, cuando no es ni doncella ni proveedora, es descartada. Es algo de la lógica machista que la mujer madura que sabe más del femenino interno sea expulsada y pase a la invisibilidad social justo en el momento en que adquiere mayor sabiduría”

“Expongo la dificultad actual para ejercer el rol de madres y padres, ahora que las mujeres hemos conquistado las calles. La maternidad ha perdido valor social. Cuando permanecemos con los bebés y niños pequeños en casa, sentimos que dejamos de existir.

Sin embargo, si no los atendemos, si no permanecemos con ellos, si no los alimentamos con paciencia, esos niños crecerán insatisfechos, ávidos, necesitados y luego se convertirán en lo que somos muchos de nosotros: adultos tardíamente deseosos de cuidados y amparo.

La revolución de las madres es una revolución silenciosa, amorosa y pacífica. El mundo cambiará cuando seamos capaces de integrar el amor y los cuidados amorosos en casa junto al despliegue de la autonomía y la libertad afuera”

Y no se trata de escondernos bajo culpabilizaciones estériles, sino de reflexionar a nivel colectivo sobre el tema, responsabilizarnos como adultos de las decisiones que tomamos y ser conscientes de que “para poder cambiar el mundo, hay que criar bien desde la cuna“.

El libro “Mujeres visibles, madres invisibles” es una “recopilación de ideas, artículos, notas, pensamientos y anhelos publicados en diversas revistas españolas, entre ellas “Mente Sana”, “Única”, “Tu Bebe”, “El Mueble Niños” y “Lecturas”, y tiene el propósito de llegar al lector de un modo sencillo, pudiendo leer de atrás hacia adelante, o sólo algunas partes, o como nos resulte útil o revelador”.

Y este es el ÍNDICE y enlaces a los artículos que este blog ya ha publicado:

Maternaje
El fenómeno de la fusión emocional. La fusión emocional es curativa. Para facilitar la conexión con el bebé. Desde la voz del recién nacido. El buen trato. Dile que le quieres Autoestima. Lactancia versus libertad personal. Dar de mamar es como un río. ¿es posible amamantar si estamos solas? El puerperio existe.

Vacío emocional
Nosotros, los depredadores de la cría humana
. Carencia de maternaje y organización de dinámicas violentas. Bebés desamparados. Las guerras emocionales. Adicciones y desamparo primario. El olvido como mecanismo de supervivencia. Buscar la propia voz. Abusos corporales. Los niños como enemigos. Adolescentes en riesgo. Violencia doméstica.

Crianza
Sofía extraña a su mamá. Dicen que Francisco está celoso. Tomás no habla. Juan y los caballos. Tengo miedo. El estrés ya no es patrimonio de los adultos. Niños hiperacitvos. Festejos de ecumpleaños y consumo. Las rabietas. Comprar en lugar de vincularse. Salir de compras con un niño pequeños. Juguemos juntos. La TV como canguro (o como baby sitter). Ha nacido un hermanito. La hermandad. La vuelta a casa con un bebe prematuro. Muerte en la cuna. El destete. El tiempo real de dedicación exclusiva. Los niños y el derecho a la verdad. Niños que se enferman. Mi hijo pega en el cole. En el cole le pegan a mi hijo. La regulación del hambre. La mesa familiar. No quiere dormir solo. Cada niño su etiqueta. Todo lo que decimos. El exceso de juguetes y objetos. El uso del “no”. Escuchar a los niños. El llamado del niño que acepta ser adoptado. Hijos adolescentes.

Ser mujer
El dolor del parto. Acompañar a cada mujer en su parto. Preguntas pertinentes antes del parto. Ser madre después de los 40. Maternar y trabajar. Maternidad, identidad y trabajo. Sexualidad y puerperio. La píldora anticonceptiva. Fertilizaciones asistidas. La cuna de la violencia. Doulas y redes de apoyo entre mujeres. Mamás solas. Mujeres de 50. Las mujeres sabias. Abuelas maduras o inmaduras. Vincularse con la propia madre. El síndrome del nido vacío. Afrontar la madurez. Cuidando a las personas enfermas. Una mirada posible respecto al cáncer. El juez interior. El cuerpo que alberga el alma.

Pareja
El rol del padre. Confusiones sobre el rol del padre moderno. Todo lo que suponemos que un varón debería hacer para rescatar a la doncella, vivir felices y comer perdices junto a los niños. La comunicación en la pareja cuando hay niños. Un punto de vista femenino respecto a la paternidad. Celos en la pareja. Colaborar en casa. La convivencia entre adultos y niños. Familias reconstituidas. Divorcios: todo lo que no sabemos de nosotros mismos. Consecuencias de la rigidez y la arbitrariedad. Niños como rehenes de los divorcios. El niño como alimento del padre. Las nuevas compañías de los ex cónyuges. Las palabras negativas que escuchan los niños.

Reflexiones
La Navidad interior. Los regalos de Navidad. Al Arco Iris tiene muchos colores. El Mago Merlín a nuestro servicio. Esperar. El puerperio. La generosidad de los niños. La Madre Tierra. Un mundo mejor. Entre dos culturas. En sintonía con todos. Nunca es tarde. Saber decir no. Pedir ayuda. Acompañar sin opinar. El miedo nuestro de cada día. La sabiduría de los mayores. No sólo por qué sino también para qué. El tejido de la trama humana. La felicidad responsable.(elblogalternativo.com)

S. Frued, "El valor de la vida"

Sigmund Freud: El valor de la vida

Transcripción textual de la entrevista que el periodista George Sylvester Viereck del “Journal of Psychology”, le realizó en el año 1926.
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uien habla es el profesor Sigmund Freud, el gran explorador del alma. El escenario de nuestra conversación fue en su casa de verano en Semmering, una montaña de los Alpes austríacos. Yo había visto el país del psicoanálisis por última vez en su modesta casa de la capital austríaca. Los pocos años transcurridos entre mi última visita y la actual, multiplicaron las arrugas de su frente. Intensificaron la palidez de sabio. Su rostro estaba tenso, como si sintiese dolor. Su mente estaba alerta, su espíritu firme, su cortesía impecable como siempre, pero un ligero impedimento en su habla me perturbó. Parece que un tumor maligno en el maxilar superior tuvo que ser operado. Desde entonces Freud usa una prótesis, lo cual es una constante irritación para él.

S. Freud: Detesto mi maxilar mecánico, porque la lucha con este aparato me consume mucha energía preciosa. Pero prefiero esto a no tener ningún maxilar. Aún así prefiero la existencia a la extinción. Tal vez los dioses sean gentiles con nosotros, tornándonos la vida más de-sagradable a medida que envejecemos. Por fin, la muerte nos parece menos intolerable que los fardos que cargamos.

(Freud se rehúsa a admitir que el destino le reserva algo especial).

S. Freud: ¿Por qué (dice calmamente) debería yo esperar un tratamiento especial? La vejez, con sus arrugas, llega para todos. Yo no me rebelo contra el orden universal. Finalmente, después de setenta años, tuve lo bastante para comer. Aprecié muchas cosas -en compañía de mi mujer, mis hijos- el calor del sol. Observé las plantas que crecen en primavera. De vez en cuando tuve una mano amiga para apretar. En otra ocasión encontré un ser humano que casi me comprendió. ¿Qué más puedo querer?

Viereck: El señor tiene una fama. Su obra prima influye en la literatura de cada país. Los hombres miran la vida y a sí mismos con otros ojos, por causa de este señor. Recientemente, en el septuagésimo aniversario, el mundo se unió para homenajearlo, con excepción de su propia universidad.
S. Freud: Si la Universidad de Viena me demostrase reconocimiento, me sentiría incómodo. No hay razón en aceptarme a mí o a mi obra porque tengo setenta años. Yo no atribuyo importancia insensata a los decimales. La fama llega cuando morimos y, francamente, lo que ven después no me interesa. No aspiro a la gloria póstuma. Mi virtud no es la modestia.

Viereck: ¿No significa nada el hecho de que su nombre va a perdurar?
S. Freud: Absolutamente nada, es lo mismo que perdure o que nada sea cierto. Estoy más bien preocupado por el destino de mis hijos. Espero que sus vidas no sean difíciles. No puedo ayudarlos mucho. La guerra prácticamente liquidó mis posesiones, lo que había adquirido durante mi vida. Pero me puedo dar por satisfecho. El trabajo es mi fortuna.

(Estábamos subiendo y descendiendo una pequeña elevación de tierra en el jardín de su casa. Freud acarició tiernamente un arbusto que florecía)

S. Freud: Estoy mucho más interesado en este capullo de lo que me pueda acontecer después de estar muerto.

Viereck: ¿Entonces, el señor es, al final, un profundo pesimista?
S. Freud: No, no lo soy. No permito que ninguna reflexión filosófica complique mi fluidez con las cosas simples de la vida.

Viereck: ¿Usted cree en la persistencia de la personalidad después de la muerte, de la forma que sea?
S. Freud: No pienso en eso. Todo lo que vive perece. ¿Por qué debería el hombre constituir una excepción?

Viereck: ¿Le gustaría retornar en alguna forma, ser rescatado del polvo? ¿Usted no tiene, en otras palabras, deseo de inmortalidad?
S. Freud: Sinceramente no. Si la gente reconoce los motivos egoístas detrás de la conducta humana, no tengo el más mínimo deseo de retornar a la vida; moviéndose en un círculo, sería siempre la misma. Más allá de eso, si el eterno retorno de las cosas, para usar la expresión de Nietzsche, nos dotase nuevamente de nuestra carnalidad y lo que involucra, ¿para qué serviría sin memoria? No habría vínculo entre entre el pasado y el futuro. Por lo que me toca, estoy perfectamente satisfecho en saber que el eterno aborrecimiento de vivir finalmente pasará. Nuestra vida es necesariamente una serie de compromisos, una lucha interminable entre el ego y su ambiente. El deseo de prolongar la vida excesivamente me parece absurdo.

Viereck: Bernard Shaw sustenta que vivimos muy poco. Él encuentra que el hombre puede prolongar la vida si así lo desea, llevando su voluntad a actuar sobre las fuerzas de la evolución. Él cree que la humanidad puede recuperar la longevidad de los patriarcas.
S. Freud: Es posible que la muerte en sí no sea una necesidad biológica. Tal vez morimos porque deseamos morir. Así como el amor o el odio por una persona viven en nuestro pecho al mismo tiempo, así también toda la vida conjuga el deseo de la propia destrucción. Del mismo modo como un pequeño elástico tiende a asumir la forma original, así también toda materia viva, consciente o inconscientemente, busca readquirir la completa, la absoluta inercia de la existencia inorgánica. El impulso de vida o el impulso de muerte habitan lado a lado dentro nuestro. La muerte es la compañera del Amor. Ellos juntos rigen el mundo. Esto es lo que dice mi libro: “Más allá del principio del placer”. En el comienzo del psicoanálisis se suponía que el Amor tenía toda la importancia. Ahora sabemos que la Muerte es igualmente importante. Biológicamente, todo ser vivo, no importa cuán intensamente la vida arda dentro de él, ansía el Nirvana, la cesación de la “fiebre llamada vivir”. El deseo puede ser encubierto por digresiones, no obstante, el objetivo último de la vida es la propia extinción.

Viereck: Esto es la filosofía de la autodestrucción. Ella justifica el auto-exterminio. Llevaría lógicamente al suicidio universal imaginado por Eduard Von Hartmann.

S. Freud: La humanidad no escoge el suicidio porque la ley de su ser desaprueba la vía directa para su fin. La vida tiene que completar su ciclo de existencia. En todo ser normal, la pulsión de vida es fuerte, lo bastante para contrabalancear la pulsión de muerte, pero en el final, ésta resulta más fuerte. Podemos entretenernos con la fantasía de que la muerte nos llega por nuestra propia voluntad. Sería más posible que no pudiéramos vencer a la muerte porque en realidad ella es un aliado dentro de nosotros. En este sentido (añadió Freud con una sonrisa) puede ser justificado decir que toda muerte es un suicidio disfrazado. elliberal.com.ar 31/7/11

 

 

 
 

 

amores nocivos

Expertos dicen que el treinta por ciento de la población tiene “una forma de amar altamente peligrosa y lesiva” para el bienestar emocional de las parejas, y es más frecuente en hombres que en mujeres. Walter Riso, en la presentación de su último libro, “Amores altamente peligrosos“, ha pretendido ”crear un espacio de reflexión para comprender mejor a su pareja y dilucidar hasta qué punto se justifica luchar por ella o no”. “No se trata de un libro de autoayuda tradicional ni de recetas”, según el autor, sino de una obra en la que se explican ocho estilos afectivos perjudiciales: amor hostigante, paranoide, subversivo, narcisista, obsesivo, antisocial, esquizoide y caótico. Estos estilos son más comunes en hombres que en mujeres por cuestiones culturales y genéticas, pero ha puntualizado que “las mujeres son más sanas y conciliadoras que los hombres, ya que son las que piden ayuda profesional a tiempo”. Riso ha comentado que para que una pareja funcione hay que “sustituir el aguante por el respeto; la reciprocidad por la generosidad total; practicar la solidaridad -luchar juntos en la vida- y querer amar (no deber), ya que el amor tiene que ser totalmente voluntario”. “Se elige mal a la pareja y se cree que el corazón escoge a la persona adecuada, pero no es así ya que el amor hay que razonarlo igual que cualquier otra decisión en la vida. Cuando uno opta por una relación tiene que ver si le viene bien a su vida, a sus proyectos, a su autorrealización… y no confundir el amor con el enamoramiento”, ha aclarado Riso. Según el experto, “defender la autonomía es bueno”, pero entre “aguantar estoicamente a tu pareja como hacían las abuelas y no soportar ni lo mínimo” hay un punto intermedio que es donde se encuentra un individualismo saludable y responsable. Para él, el amor es “una conjunción de deseo, amistad y cuidado por el otro”, aunque, en su opinión, “lo más importante es la amistad (la define como sintonía, humor, compartir…), ya que ocupa el ochenta por ciento del tiempo en pareja”, concluye  

La Escuela...

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¿Por qué la escuela?

Por María Julia Vernieri

El debate pedagógico de los últimos años sobre los fines de la escuela como institución, ha considerado como urgente la necesidad de incorporar en el currículum escolar la formación en valores.

Se podría decir que desde hace ya algunos años se han evidenciado en todo el mundo, movimientos que se preocupan y ocupan por la formación en valores y la promoción de la paz.

Quizás, el interés mundial sobre estos temas surja como un modo de encontrar respuestas al porqué de tanto egoísmo, de tanta indiferencia al “no me importa” como un modo de dar respuesta a todos y cada uno de los actos violentos que día a día nos paralizan y nos llenan de miedo.

Pero, ¿por qué la escuela?

La escuela considerada hoy como centro de aprendizajes para la vida, es el ámbito primordial donde podemos encontrar concentraciones de niños, jóvenes y adultos para poder investigar y crear estrategias para el cambio.

Enmarcadas las instituciones escolares dentro de ambientes más amplios y complejos, nos brindan la posibilidad de “atender”, en un interjuego dialéctico y constante, a las necesidades que la sociedad particular nos demanda.

Muchas veces la escuela es generadora de proyectos comunitarios, y como parte de la red social a la cual pertenece, también es motor depropuestas de mejoramiento constante.

Aún hoy, en medio de tanta confusión, la escuela y sus integrantes viven preocupados en la capacitación permanente, para poder dar respuestas a los interrogantes que les despierta la situación conflictiva de la realidad.

Esta es la ocasión, esta es la disyuntiva: tomar los emergentes conflictivos como una oportunidad para el aprendizaje y el cambio o quedarse empantanados en el lamento por los obstáculos cotidianos que nos paralizan.

Frente a los cambios constantes que la vida misma nos depara, cambios vertiginosos en la cosmovisión, en los paradigmas, en las reglas de juego, en las demandas personales y sociales, en la situación internacional etc., hay una incesante necesidad de estar ampliamente atentos y conscientes. Esto es fundamental para poder acompañarlos y no sucumbir en el caos de la desesperanza y la oscuridad y la escuela obviamente no puede mantenerse ajena.

Esta celeridad en la adaptación a los cambios hace que muchas veces se pierdan en el camino datos necesarios a tomar en cuenta por el observador. Mirar no siempre es descubrir. A veces es necesario una mirada más lejana o distante para poder objetivar aquello que sería bueno ordenar y/o transformar.

La calidad de la educación está íntimamente relacionada con la capacidad que tiene una institución para tomar decisiones en función de indicadores y resultados.

Si pensamos cómo han sido hasta hoy los resultados de la enseñanza y el aprendizaje en las escuelas, llegamos rápidamente a la conclusión de que la institución escolar no está entrenada (y superada por los acontecimientos inmediatos) para visualizar claramente esos indicios, ni para generar espacios de reflexión, ni para tomarse el tiempo necesario para “poder ver”, ni para construir redes, tácticas y estrategias que favorezcan elmejoramiento de la calidad de vida de su comunidad.

¿Es entonces la escuela un ámbito de transformación, o un ámbito a transformar?

Este interrogante es un tema a debatir en nuestras instituciones, por cada uno de los integrantesque la componen: cada uno en su posible individualidad y en su inclusión comunitaria debe reflexionar acerca de si su escuela es un organismo competente para facilitar la transformación de los sujetos.

Hasta hoy enseñar a los alumnos a vivir mejor, no fue un objetivo explícito de ninguna escuela.

Al terminar la escuela básica en la actualidad, son pocos los adolescentes que han realizado aprendizajes realmente significativos, sin embargo durante años la institución escolar invirtió y malgastó un caudal de energías importantísimo sin poder llegar al que creemos debería ser su objetivo mínimo deseable: adolescentescon una preparación intelectual elemental, socializados, básicamente armonizados y esencialmente felices.

¿Qué queremos decir cuando decimos con una “preparación intelectual elemental?”

Cuando hablamos de una preparación intelectual elemental, entendemos que el paso por la escuela general básica no puede limitarse a un mero relleno de información, sino que debe dotar a los jóvenes de las herramientas necesarias para poder instruirse, para saber acceder a la información que necesitan, entendiendo y comprendiendo la importancia de la actualización constante y que estar informados es la fuente de la verdadera libertad. Y no hablamos sólo del conocimientoacadémico, Creemos que la escuela debe también brindar los instrumentos necesarios que faciliten el conocimiento de uno mismo.

Cuando hablamos de adolescentes socializados, hablamos de jóvenes que puedan vivir en armonía con los otros. Que hayan hecho un paulatino proceso de descentralización que les permita ponerse en el lugar de los demás, aceptando y comprendiendo sus puntos de vista, pero manteniendo el suyo propio. Que puedan ser respetuosos de las diferencias, atentos a las necesidades de quienes los rodean, solidarios y permanentes defensores de laverdad y la justicia.

¿Qué queremos decir cuando decimos básicamente armonizados?

Cuando permitimos que lo que hacemos coincida con el sentir y el pensar, el resultado, es la armonía.

Para A. Maslow, la nueva filosofía humanista, genera una nueva concepción de educación y aprendizaje, su objetivo es, en última instancia, “la autorrealización de la persona”, el “logrode su plenitud humana”.

Nuestro objetivo entonces, es ayudar a la persona a ser lo mejor que pueda ser.  Como lo dijimos anteriormente, cuando las personas nos podemos reconocer, cuando somos conscientes de nuestro eje vital, cuando nuestros pies nos sostienen a pesar de los sacudones… estamos muy cercanos a la armonía…

¿Qué queremos decir cuando decimos esencialmente felices?

Cuando decimos esencialmente felices, pensamos en jóvenes seguros de sí mismos, contentos con lo que son y agradecidos por lo que tienen. Confiados en que son capaces de generar cosas, no dependientes a personas o sustancias, alegres y libres para expresar sus pensamientos y sentimientos.

Mejorar la calidad de la educación requiere de la capacidad de la institución educativa paragenerar condiciones que articulen la estructura, administración y organización a los fines pedagógicos y a los requerimientos de su comunidad circundante.

Mejorar la calidad de la educación supone, también, conocer y coincidir con el perfil del jóven que esta institución va a formar. Si ese perfil tiene algo que ver con el jóven con una preparación intelectual elemental, socializado, básicamente armonizado y esencialmente feliz del que hablamos con anterioridad, es claro entonces que no podemos hablar de calidad educativa si no hablamos de una formación en valores sistemática, organizada y metódica.

Entendemos a la formación en valores como un plan sistemático que facilite las herramientas necesarias y promueva habilidades sociales que permitan aprender a convivir reconociéndose así mismos y a los otros como portadores dederechos y de responsabilidades y a hacer propia la importancia de la convivencia armónica como variable imprescindible para poder crecer, aprender, crear y disfrutar de la vida.

Apostamos a que la escuela puede convertirse en “una organización inteligente donde la gente pueda mejorar sus aptitudes para crear los resultados que desea, donde se cultivennuevos patrones de pensamiento al servicio dela mejora de la calidad de vida” (*)

Entendemos que el aprendizaje supone un decisivo y significativo tránsito mental.

“El verdadero aprendizaje llega al corazón de lo que significa ser humano. A través del aprendizaje nos recreamos a nosotros mismos.

A través del aprendizaje nos capacitamos para hacer algo que antes no podíamos. A través del aprendizaje podemos percibir nuevamente el mundo y nuestra relación con él. A través del aprendizaje ampliamos nuestra capacidad

para crear, para formar parte del proceso generativo de la vida.” (SENGE, Peter M “La Quinta Diciplina” Editorial Granica Bs. AS.)